La forma y el contenido de la democracia

La forma y el contenido de la democracia
"Pero si la democracia como forma ha fracasado, es, más que nada, porque no nos ha sabido proporcionar una vida verdaderamente democrática en su contenido.No caigamos en las exageraciones extremas, que traducen su odio por la superstición sufragista, en desprecio hacia todo lo democrático. La aspiración a una vida democrática, libre y apacible será siempre el punto de mira de la ciencia política, por encima de toda moda.No prevalecerán los intentos de negar derechos individuales, ganados con siglos de sacrificio. Lo que ocurre es que la ciencia tendrá que buscar, mediante construcciones de "contenido", el resultado democrático que una "forma" no ha sabido depararle. Ya sabemos que no hay que ir por el camino equivocado;busquemos, pues, otro camino"
José Antonio Primo de Rivera 16 de enero de 1931

La Verdadera Obra del Franquismo



Lo que el Régimen de Franco realmente hizo.




El mayor logro de Franco: la Clase Media.

 




«Mi verdadero monumento — declaró Franco al general norteamericano Vernon A. Walters — no es aquella cruz en el Valle, sino la clase media española. 

Antes del "boom" económico se puede encontrar una España dividida en dos grandes grupos sociales. Por un lado la clase rica o privilegiada con más del 80% de la riqueza nacional, y por otro lado la clase baja que a penas pasaba con el salario que recibía. Entre ambas se encontraba un reducido número de personas que tradicionalmente habían sido pequeños y medianos empresarios, agrícolas, industriales y comerciales. Estos no superaban el 25% de los españoles antes del milagro económico. Tras este acontecimiento la estructura de la clase media se modificó. En primer lugar aumentó el sector terciario por lo que se requerían profesionales, técnicos y empleados con estudios universitarios. Al finalizar la dictadura de Franco el porcentaje de la clase media superaba el 56%.
La clase media fue la que permitió el asentamiento de la Seguridad Social, el crecimiento económico estable, el aumento de la educación,..

Evolución de la clase media

De la gran clase media de Franco a la España de ricos y parias: La mitad de los hijos de hogares más humildes dejan los estudios 

La educación de los más jóvenes se está convirtiendo en un dificultoso bucle en muchos hogares. Está generando un problema cuya solución provoca a su vez otra dificultad. Y, todo, por culpa de la crisis económica que tiene atenazado al sector productivo español y ahoga, cada vez más, a los hogares. Los jóvenes forman uno de los sectores que más está sufriendo esta situación, que puede hipotecar su vida entera. Así de duro. Porque ocho de cada diez jóvenes que viven en casas con apuros económicos se ven obligados a dejar los estudios para poder llevar un sueldo a la maltrecha economía familiar.

La situación se agrava en aquellos hogares con muchas dificultades financieras. Aquí, el 44,5% de los chavales deben dejar el instituto o el colegio; en los hogares con dificultad, el porcentaje se sitúa en el 34,4%, para después descender trece puntos en las familias que pasan por alguna que otra dificultad (21,4%). Según las estadísticas del Ministerio de Educación, el abandono en las casas más holgadas apenas tiene un caso por cada diez alumnos: en los hogares donde llegan con cierta facilidad a fin de mes, la tasa se sitúa en el 11,6%; en aquellos que lo hacen con facilidad en el 10,2% y, por último en las casas con mucha facilidad, solo hay un 7% de abandono temprano.

«Esta concentración del abandono en los colectivos con menor capacidad económica es un elemento a considerar al definir políticas para reducir la tasa de abandono en nuestro país», apunta el boletín ministerial. Por otra parte, las personas que dejan los libros de forma precipitada se caracterizan por tener una peor empleabilidad. «Participan menos en el mercado de trabajo, tienen una menor probabilidad de empleo, están más expuestos a la temporalidad y obtienen menos salarios ya que son menos productivos», indica el informe. Incluso tienen una probabilidad negativa (-10) de lograr un empleo que otras personas de su edad y con estudios de la ESO (8% de probabilidades), diplomados (22,7%) o licenciados (22,4%). También las probabilidades de tener un contrato indefinido están por los suelos (-7%), por un 9,5% de los jóvenes que han cursado una carrera.

Un descenso en las tasa de abandono escolar temprano no solo sería beneficioso para los chavales que se ven obligados o deciden dejar los estudios, sino para la sociedad en su conjunto. A más aulas abandonadas a destiempo, menos fuerza laboral empleable y menos productiva. El informe señala que bajar esta lacra educativa -que se sitúa alrededor del 25%- contribuiría a «aumentar la tasa de actividad, reducir los problemas de desempleo, aumentar los incentivos a la formación continua y a la acumulación de experiencia laboral y, en definitiva, impulsar la productividad y el potencial de crecimiento de la economía». Si se produce, por ejemplo, una reducción de diez puntos en esta tasa hasta alcanzar el 15%, Educación calcula que la tasa de actividad aumentaría casi un punto -0,8%- y la tasa de paro experimentaría un descenso de más de un punto (1,1%).

La caída de la temporalidad se colocaría en un 0,4% y la productividad aumentaría en cinco puntos. Pero si el objetivo es más ambicioso y se toma como meta la propuesta de la UniónEuropea de que la tasa de abandono no llegue a los diez puntos, el salto es mucho mayor: más de 1,2 puntos en la tasa de actividad, bajada del desempleo en un 1,6%, de la temporalidad en un 0,7% y la productividad se vería impulsada en un 8,3%.

Y así llegó el fin de la clase media


Certificar la muerte de la clase media no fue sencillo, porque aún latía débilmente cuando la auscultamos. Estaba en un estado de muerte aparente, con la respiración en su mínima expresión. Sus constantes vitales no eran perceptibles por los métodos corrientes, así que en PAPEL realizamos un trabajo de forense, con ayuda de sociólogos, historiadores, políticos y economistas, para explorar los tres parámetros clásicos -movimiento, estado de conciencia y sensibilidad- y poder emitir el certificado de defunción. 

Aparentemente, estamos ante un cadáver: la clase media no tiene conciencia de serlo; sobrevive inerte, sin movilidad. Se ha rendido. El pilar donde se asentaba, la estabilidad, se ha roto para siempre. Aquellos que pensaban que si uno trabajaba duro, si era honrado, disciplinado, ahorrador y decente, el porvenir le iría bien y podría ofrecerle a sus hijos una vida mejor, están totalmente perdidos. Esa regla, ese pacto implícito que tenía la clase media con el resto de la sociedad, se ha hecho trizas con la crisis. 

Todo parece indicar que estamos ante uno de los mayores y más inquietantes cambios sociales de la historia y que marcará a las nuevas generaciones. El modelo de vida que imperaba en Europa desde mediados del siglo XX -casa de tamaño razonable, educación para los hijos, sanidad pública y una pensión asegurada- se está convirtiendo en un dominio exclusivo de los ricos. Pregunten a cualquier jubilado que haya cotizado más de 40 años: le responderá con espanto que sus hijos, por los que tanto se sacrificaron, viven -y vivirán- peor que ellos. 




En su lugar, se habla ya del surgimiento de otra clase, la de los «vulnerables», según la ha definido el Banco Mundial, o la clase Ryanair, una nueva sociedad de bajo coste en la que el futuro es oscuro e incierto. Y es que la destrucción de la clase media, ese invento social que floreció a principios del siglo XX, comenzó mucho antes del estallido de la crisis: su declive empezó con la irrupción de la tecnología en la vida diaria y la proliferación de los bienes low cost. Se imponen nuevos modelos de mercado, rápidos, cambiantes, de usar y tirar. Nada es para siempre, y menos aún, el trabajo. Un modelo dirigido a una especie de hombre-masa, como lo definió Ortega, pero con la tecnología y la globalización como desnorte, más que como brújula. Precisamente así la ha bautizado el economista Eduardo Narduzzi: la nueva clase de las masas, una amalgama inerte, sin estabilidad, que corre el riesgo de perderse en el laberinto de la globalización. 

En ese escenario, sobreviven como pueden unos individuos empobrecidos cuyo poder adquisitivo no iría más allá de los bienes de primera necesidad. Es el estamento social de los autómatas: consumidores poco exigentes, sin referentes culturales claros, carentes de ideología y poco centrados en los focos tradicionales de socialización, como la familia, el sistema educativo o el lugar de trabajo. ¿Ha muerto definitivamente la clase media o sólo espera tiempos mejores? 

Adaptado de C. Caballero 



"La existencia de amplias clases medias no constituye una vacuna contra la agitación o la demagogia, como parecía creer Franco, creencia que se abría paso en el interior del régimen desde hacía años, cuando se expresaba la idea de que la democracia solo es posible, o deja de ser peligrosa, una vez alcanzado cierto nivel de renta.

Esta es la idea subyacente en el abandono, por la derecha, de la lucha por las ideas una vez conseguida la victoria de la reforma democrática frente a la ruptura. El pensamiento subyacente era que la lucha ideológica no era necesaria, puesto que la gente había alcanzado un grado de bienestar que, por su sola inercia, impediría que los extremismos fueran muy lejos. Es más, la derecha podía renegar de sus orígenes, contribuir con el silencio, o activamente, a falsificar la historia: todo quedaría absorbido por la economía, la diversión y el tittytainment o tetanimiento, que debe entenderse en su sentido sexual más claro, la cultura de la pornografía. Con todo eso, nada grave pasaría.

El proceso, sin embargo, ha llevado a la deslegitimación del gobierno y de la oposición actuales, al pisoteo de la Constitución, a tendencias balcanizantes o disgregadoras del país, ante las que solo los muy necios pueden encogerse de hombros."
Pío Moa.



Los Planes de Desarrollo. 

 

Se creó un ministero ad hoc, el Ministerio de Planificación y Desarrollo, que desde 1967 a 1973 ocupó Laureano López Rodó , persona destacada entre los llamados tecnócratas del Opus Dei.

El Tercer Plan de Desarrollo tuvo que declararse inconcluso, por el fallecimiento de Franco, iniciándose la transición estructural de la economía española (reconversión industrial que sustituiría las grandes y medianas empresas españolas por multinacionales), que se solaparía con la trasición política tras la muerte de Franco; transiciones que se extenderían hasta ya entrados los años ochenta, con el ingreso de España en la Comunidad Europea, cuando se puso en marcha el modelo económico de la transición que, al desmantelar nuestra industria o dejarla en manos extranjeras, ha tenido a la construcción como locomotora industrial provocando la famosa burbuja inmobiliaria y que ha sido financiado con las propias ayudas europeas y mediante el endeudamiento masivo de hogares y sociedades financieras y no financieras con el exterior.

Hubo tres Planes de Desarrollo, sucesivamente:

  • Primer Plan de Desarrollo (1964-1967), aprobado por la Ley 194/1963 de 28 de diciembre (que entra en vigor el 1 de enero de 1964). Surgen los polos de desarrollo industrial, con importante incidencia en ciudades como Valladolid (FASA-Renault), Vigo (factoría Citroën), La Coruña, Zaragoza y Sevilla . Se centró en el Polo de Promoción Industrial de Burgos y en el Polo Químico de Huelva. Obtuvo un resultado de un incremento del 6,4% del P.N.B.
  • Segundo Plan de Desarrollo (1968-1971): Los polos de desarrollo industrial de Valladolid, Zaragoza y Sevilla son sustituidos en 1970 (aunque evidentemente eso no significa que desaparezcan) por unos nuevos considerados más prioritarios en Granada, Córdoba y Oviedo.
  • Tercer Plan de Desarrollo (1972-1975): interrumpido, entre otras razones (Franco murió en 1975), por el aumento del precio del petróleo y la lentitud del desarrollo de las actuaciones públicas previstas...(tomado de wikipedia).

La España de Franco y El Plan Badajoz.

 
Se pretende describir la gran labor de la España de Franco en materia de embalses, regadíos, colonización y repoblación forestal, en particular en Extremadura, con el Plan de Badajoz y los regadíos de Cáceres. Se estudia si el Plan citado fue un éxito o un fracaso, y se puede concluir que no fue un éxito pleno, porque tuvo fallos ―por otra parte explicables como gran obra en unos tiempos difíciles― pero en manera alguna un fracaso, pues no puede calificarse como tal la construcción de más de cinco grandes embalses, con capacidad de 3.700 Hmc. (hectómetros cúbicos o millones de metros cúbicos) y de cientos de kilómetros de canal; casi 150.000 has.de regadíos; más de 40 nuevos pueblos, 5.000 colonos en parcelas de 5 has.; repoblación forestal de 50.000 has.; un centenar de industrias; más de 200 mil millones de pesetas de 1993 invertidas, etc. etc. Fue una TVA (Autoridad del Valle del Tennessee) a escala española del New Deal de F.D.Roosevelt de 1933, para corregir la Gran Depresión de 1929, del que ahora ha vuelto a hablarse como necesario por el Nobel Paul Krugman al nuevo Presidente USA Obama. Franco tuvo que remontar la enorme depresión de una Guerra Civil devastadora y en contra de casi todo el mundo.

Las obras señeras de la España de Franco fueron muchas, elevando a una nación desde la ruina de una Guerra Civil y su destrucción casi prácticamente total hasta estar entre las más desarrolladas. Pero al menos podemos dar algunas cifras que sean una síntesis (1940-70):

· La población aumentó casi vez y media, de 26 a 34 millones.

· La renta por habitante de 15.000 pts., a 57.000 pts., casi cuatro veces más.

· La producción agraria aumentó vez y media, de 168.000 millones de pts., a 248.000 millones.

· La repoblación forestal pasó de 792 Has., a casi 2.500.000, 2.960 veces más.

· La transformación en regadíos aumento más de 12 veces, de de 83.000 Has., a más de un millón.

· El trasvase Tajo-Segura ideado por Lorenzo Pardo lo realizó el «Ministro-Eficacia» de Franco: Federico Silva Muñoz.

· La producción de carne aumentó cuatro veces y media, de 329.000 Tm., a 1.451.000 Tm.

· La producción de leche pasó de 2.100 millones de litros a casi 4.000 millones de litros.

· La pesca aumentó casi tres veces y media, de 447.000 Tm., a 1.493.000 Tm.

· La energía eléctrica aumentó más de quince veces, de 3.617 mill.kw/h., a 56.484 millones.

· La producción de acero pasó de 804.000 Tm. a 7.350.000 Tm., más de 9 veces.

· La producción de cemento casi 13 veces más, de 1,3 mill. Tm., a 16,5 mill. Tm.

· La construcción de buques 48 veces y media más, de 19.000Tm., a 920.000 Tm.

· La flota mercante pasó de 955.000 Tm., a 3.581.000 Tm, casi 4 veces más.

· Las viviendas construidas, de 32.000 a 3.121.931, casi 98 veces más.

· Los teléfonos pasaron de 327.000 a 4.570.000, catorce veces más.

· La capacidad de los embalses pasó de 4.000 mill. m3, a 36.628 millones más de 9 veces.

· El seguro de enfermedad creció 81 veces más, de 311.600 beneficiarios a 25.134.956.

· El índice de crecimiento de las importaciones pasó de 100 a 2.334, más de 23 veces.

· El índice de crecimiento de las exportaciones pasó de 100 a 1.846, más de 18 veces.

· Los alumnos fueron casi el doble, de 3.338.000 a 6.179.000.

· La producción editorial pasó de 4.047 títulos a 19.717, casi cinco veces más.

· El analfabetismo bajó del 18,7 por 100 de habitantes al 3 por ciento, 6,7 veces menos.

· El número de turistas pasó de 83.000 a más de 24 millones, 290 veces más.

· Los ingresos por turismo en divisas pasaron de 2,5 millones a 1.680 millones, 672 veces más.

· Los puestos de trabajo creados entre 1940 y 1970 fueron 3.837.000, casi 4 millones.

Podríamos añadir algunos datos más, pero creemos suficiente para acreditar lo que se hizo en 30 años en la España de Franco, que hemos limitado a 1970, por conveniencias de información estadística homologable, pero que hasta 1975 aumentarían aún más.

Baste con decir que la Renta per cápita pasó de 420 dólares de 1970 a 2.620 también de 1975; que el analfabetismo en este año bajó ya al 2 por ciento, y que la población activa agraria bajó (por la industrialización y el urbanismo) del 56 por ciento, al 19 por ciento, entre otros datos.

Por lo que respecta a las referencias concretas a Extremadura, que luego se expondrán, y en especial sobre el Plan de Badajoz, están basadas en nuestro libro de 2002 titulado “El Plan de Badajoz: ¿éxito o fracaso?”.Como conclusión del mismo se deduce que pese a las diatribas contra el mismo -y la canonización excesiva- la realidad es que se trató de una gran obra, con fallos, pero acierto indudable, muy semejante en escala española a la famosa Autoridad del Valle del Tennessee (TVA) del NEW DEAL de 1933 del Presidente Franklin Delano Roosevelt, que ahora se vuelve a recomendar a Obama. Para Extremadura representó una creación de infraestructura hidráulica formidable, y también productiva, que sólo en el 5% de la superficie de Badajoz (150.000 Has. de 2.175.000 totales) produce más del 20% de su renta provincial. 

1. Política hidráulica y de colonización desde el siglo XIX.


Desde luego en España los regadíos empezaron con los romanos y después los árabes.

Los primeros hasta construyeron presas como las de Proserpina y Cornalvo, precisamente en Badajoz.

De los segundos no consta que hicieran presas, pero es indudable que dominaron los riegos por derivación en las Vegas de Granada, Murcia y Valencia.

A Jaime I en la Reconquista se le atribuye la Acequia Real del Júcar. Y ya con la Casa de Austria no se limitan los riegos al litoral mediterráneo y la cuenca del Ebro, sino que se afronta el Canal de Castilla, el Imperial de Aragón y el ordenamiento de los riegos de la Vega de Granada. Pero después de la conquista de América y la Guerra de la Independencia, hemos de saltar a la primera Ley de Aguas de 1866, a la de 1879, y con el gran Joaquín Costa a la que ya entonces se llama “política hidráulica”, al I Plan Nacional de Obras Hidráulicas del ministro de Fomento Gasset de 1902 y leyes de 1905 y 1911 que ya permite que las obras de transformación en regadío sean construidas por el Estado, siguiendo una corriente de todo el mundo desarrollado (Reclamation Act del presidente Theodore Roosevelt de 1902) en aquellos comienzos de siglo.

Los franceses crean en 1921 la Compañía Nacional del Ródano, España en 1926 las Confederaciones Hidrográficas -la primera la del Ebro- y USA en 1933, como se ha dicho antes la T.V.A. o Autoridad del Valle del Tennessee, de la que nos ocuparemos posteriormente con un mínimo detalle. Después, la II República promulga la Ley de Obras de Puesta en Riego (OPER) de 1932, con el Instituto de Reforma Agraria (IRA). También hay que mencionar el Plan Nacional de Obras Hidráulicas de 1933 de Lorenzo Pardo, el ingeniero de confianza del ministro Indalecio Prieto que fue rechazado en la fase de Información Pública (a pesar de lo cual se empezó la presa de Cijara, como diremos).

Por cierto que el ingeniero Lorenzo Pardo, que militó en el Partido Radical fugazmente, en la Guerra Civil tuvo que refugiarse en la Embajada de Chile hacia donde después marcharía. No respetaban ni a los que parecían suyos… Su Plan -ya con el ministro Guerra del Río- incluía el trasvase Tajo-Segura como una idea o proyecto que, años después sería realizado por el “Ministro-Eficacia” de Franco Federico Silva. Dentro de la propia Guerra Civil, con el Gobierno de Burgos, se estudió y aprobó en 1938 el Plan Nacional de Obras Públicas de Peña Boeuf, que era el ministro, y que contenía también un primer Plan Nacional de Repoblación Forestal, al que nos referiremos posteriormente.



Y ya en la época de paz de Franco se da un gran impulso con la Ley de Bases de Colonización de Grandes Zonas del mismo 1939, la Ley de Colonización y Distribución de la Propiedad de las Grandes Zonas Regables de 1949, modificada en 1962, y el Instituto Nacional de Colonización.

El hecho es que con tales instrumentos la España de Franco aumenta sensiblemente los grandes regadíos, más de 511.000 Has., entre 1955 y 1964, y entre 1939 y 1970 en más de un millón de Has., aumentando en más de 12 veces, como queda referido, las 83.000 Has de 1939.

Y la capacidad de los embalses de 4.000 a cerca de 40.000 millones de metros cúbicos de agua redentora (diez veces más)… Es una mínima reseña.


2. Política forestal desde el siglo XIX.



Aunque puede hablarse de famosos jardineros como Boutelou antes del siglo XIX, hasta este siglo no existe una política forestal, aunque incipiente, que se inicia con la creación en 1848 en el castillo de Villaviciosa de Odón de la Escuela y el Cuerpo de Ingenieros de Montes del Estado, por iniciativa del ilustre militar D. Bernardo de la Torre Rojas. La Escuela es la tercera después de la de Caminos, Canales y Puertos y de la de Minas. Sus primeros Ingenieros, entre ellos el primero D. Agustín Pascual (que estudió Selvicultura en la Escuela de Tharand en Sajonia y fue el Presidente del Consejo Superior de Montes), tuvieron que afrontar el envite de la Desamortización de Mendizábal, con cierto éxito, ya que consiguieron salvar de aquel desastre nada menos que 6 millones de Has., de montes, gracias a la invención del Catálogo de Montes de Utilidad Pública, invendibles, imprescriptibles, etc. Catálogo que llega hasta nuestros días.

Estos Ingenieros de Montes de 1848 no eran franquistas, naturalmente… Pero sí fueron ecólogos, no ecologistas, palabra(Ecología) que no existió hasta 1866, en que la inventó el biólogo Ernest Haeckel, por tanto después de 1848, en que nacieron antes los Ingenieros de Montes españoles. Los que les siguieron, de 1939 en adelante consiguieron repoblar cerca de 4 millones de hectáreas, y con pinos españoles, contra lo que dicen los ecologistas.

Porque en la Escuela de Montes a los Ingenieros (¿franquistas?) nos enseñaron que hay no uno sino siete Pinos españoles autóctonos, y que además en los terrenos despoblados y pobres en que sólo había matorrales, había que repoblar precisamente con los frugales pinos, para establecer primero una Etapa de los Pinares que era de regresión pero que permitía ir después a otras especies más ricas y exigentes. 

Y todo esto se hizo con un instrumento: el Patrimonio Forestal del Estado (PFE,1941, recreado), y después el ICONA (Instituto Nacional para la Conservación de la Naturaleza,1971).

Por cierto que el PFE fue inicialmente creado en 1935 por el Gobierno republicano de derechas, por el ministro de Hacienda José Larraz, de la CEDA. Por todo eso se le concedió a España la llamada “cinta azul de la repoblación mundial” en el Congreso Forestal Mundial, celebrado en España el 6 junio de 1966. Hoy día la ostenta la nueva China, seguida de España, por lo que se hizo desde 1941 a 1975.Es de justicia recordar que la parte científica y botánica del Plan de Repoblación Forestal que incluyó el Plan Nacional de Obras Públicas de 1938 de Peña Boeuf fue estudiado y desarrollado por el Catedrático de Botánica de la Escuela de Montes, el doble Académico de la Lengua y las Ciencias. el Ingeniero de Montes D. Luis Ceballos y Fernández de Córdoba, natural de San Lorenzo de El Escorial.

3. El NEW DEAL de Franklin Delano Roosevelt de 1933. La Tennessee Valley Authority (TVA)


La Gran Depresión de 1929, con el crack de la Bolsa de Nueva York, obligó al Presidente Roosevelt a idear el New Deal o Gran Pacto de 1933, que tiene como uno de sus objetivos principales el aprovechamiento de los recursos hidráulicos y energéticos de los Estados de la Unión sobre la base proporcionada por la “Reclamation Act” de 1902 de Teodore Roosevelt, relativa a la utilización de recursos hasta entonces explotados por la iniciativa privada, dando los primeros pasos el Estado Federal de intervención en las grandes obras hidráulicas para la transformación en regadíos. Al mismo tiempo se devalúa el dólar, se acuña moneda de plata para sustituir y complementar al oro, hay una nueva ley bancaria, seguro sobre depósitos bancarios y subida de salarios.

A partir de 1933 se trazan importantes planeamientos de zonas inmensas representadas por cuencas hidrográficas poco o mal explotadas: las de los ríos Tennessee, Columbia, Missouri, etc., planes que entrañan realmente el tratamiento a escala de grandes regiones de todos los problemas de éstas.

Las disposiciones principales del New Deal fueron la Ley de Ajuste de la Agricultura (AAA) de 12 de mayo de 1933, la Autoridad del Valle del Teennesee (TVA) como Agencia Estatal, de 18 de mayo de 1833, la Ley de Recuperación Industrial Nacional (NIRA) de 16 de junio de 1933 y el Cuerpo Civil de Conservación (CWA) de 1935.

Nos ocuparemos tan solo de la T.V.A., por la similitud -en magnitudes distintas completamente- con el Plan de Badajoz. Se trata de una Agencia del New Deal, organismo público autónomo, responsable únicamente ante el Presidente y el Congreso, con el fin de resolver conjuntamente los diversos problemas técnicos, económicos y sociales de la ordenación general del valle del Teennesee, lo que luego se llamaría por los franceses el Aménagément du Territoire y Ordenación del Territorio en español, que nosotros divulgamos a partir de 1960-61 como el término desarrollo regional (nuestro libro Realidad y perspectiva de la planificación regional en España 1960-61).

En España ese tratamiento conjunto fue planteado por las Confederaciones Hidrográficas de 1926 (Dictadura de Primo de Rivera), la primera la del Ebro y representaba -como la TVA- “el primer esfuerzo para desarrollar en forma unitaria todos los recursos de un valle fluvial”.

Los temas concretos, aparte de la producción de energía eléctrica, eran la regularización de dicho río, la producción agrícola y ganadera, la repoblación forestal y el bienestar económico y social de la población afectada. El Presidente Roosevelt llegó a llamar al Valle del Teennesee “el problema número uno de índole económica que tenía ante sí la nación”, pues hacía 150 años era un valle próspero y en 1933 era un erial.

Se construyeron treinta presas, nueve de ellas en el río principal, Tennessee, afluente del Ohio, a su vez del Mississipi, y veintiuna presas en los tributarios. La producción de energía eléctrica es sencillamente colosal, modernizando 65.000 granjas con nuevas técnicas agrícolas, siendo el principal suministrador de energía desde los balbuceos atómicos hasta incluyendo una de las más grandes instalaciones atómicas del país.

La cuenca comprende 106.190 kilómetros cuadrados, o sea, más de diez millones de hectáreas (cinco veces la provincia de Badajoz) sobre las que viven unos cinco millones de personas. Las orillas abarcan más de 14.000 km. de longitud (pesca fluvial, turismo, etc.). Industrias de todas clases, etc. todo lo cual ha elevado el nivel de vida de los habitantes, que se quintuplicó sólo en los primeros quince años. Un portentoso éxito que, unido a la expansión de los EE.UU. con la II Guerra Mundial resolvió en buena parte el problema de la Gran Depresión, haciendo bueno ese refrán de que los agricultores y la agricultura lo que necesitan es “Agua, sol y guerra en Sebastopol”…

Pues bien este gran sistema “autoritario” (Autoridad del Valle…) tuvo su reflejo-aunque no creo que se inspiraran en él, sino más bien en la idea prístina y original de las Confederaciones Hidrográficas de 1926, que se anticipó a la TVA de 1933 de Roosevelt…- con el Plan de Badajoz de Franco, sobre lo que haremos posteriormente algunas precisiones. Pero ¿es el NEW DEAL apto para los tiempos actuales?

4. Realizaciones en Extremadura.


Está claro que en estos aspectos lo más destacado fue el Plan de Badajoz 1952, que analizaremos con algún mayor detalle, así como una referencia a los regadíos también importantes de la provincia hermana de Cáceres, aunque no tuvieran el nombre de Plan, algo que explicaremos.

a) El plan de Badajoz.


El nombre completo de este Plan es el de Plan de Obras, Colonización, Industrialización y Electrificación de la Provincia de Badajoz, y fue aprobado en Sesión de las Cortes Españolas de 5 de abril de 1952, saliendo su Ley de 7 de abril de 1952 en el Boletín Oficial del Estado del día 8 de abril, mayor rapidez imposible, lo que da idea de su urgencia.

Y es que la provincia de Badajoz tenía un grave y ancestral problema económico-social, con miles de yunteros sin tierra, que durante la II República Española se enconó con el Gobierno del Frente Popular de febrero de 1936, con invasiones de fincas y graves altercados por la Reforma Agraria que hicieron clamar en Radio Madrid al Director del Instituto de Reforma Agraria, el republicano Vázquez Humas contra tales ilegales invasiones, explicando a los campesinos que de otro modo “no sería una ley, sino un acto revolucionario ,que podría llevar a la desorganización de la economía agrícola, más allá de la cual sería el caos”. Así lo recuerda Edward Malefakis en su conocido libro sobre la Reforma Agraria. Es por eso por lo que Franco visita por primera vez Badajoz en diciembre de 1945 y dice: “Vengo a esta provincia porque es la que tiene el mayor problema económico-social de las provincias españolas”.

Y Badajoz supo movilizarse con lo que entonces se llamaba las “fuerzas vivas” (abogados, ingenieros, notarios, empresarios, etc.) bajo la dirección de un Gobernador Civil excepcional, Joaquín López Tienda, con un inteligente secretario Sierra Molina, y estudiaron y culminaron en 1948 el llamado Plan de Ordenación Económico-Social de la Provincia de Badajoz, proponiendo numerosas soluciones, pero la mejor y mayor de ella era indudablemente el regadío de las Vegas del Guadiana que había intentado la República sin resultados patentes pues como hemos anticipado el Plan de Lorenzo Pardo no fue aprobado en el trámite de Información Pública siquiera. La consecuencia grata fue que el Caudillo ordenó (manu militari, como Roosevelt con la TVA) que se formara una Comisión Técnico-Mixta de Ingenieros que elaboraran un Plan, y éste fue el Plan de Badajoz.

Así empezaban a cuajar intentos desde 1902 (Plan Gasset de la Monarquía), durante la cual se hicieron estudios geológicos y técnicos para el emplazamiento de la gran presa de Cijara, cuyas obras iniciales (ataguía para desviar el río para la cimentación, el edificio de la Administración y viviendas de Ingenieros, caminos de acceso), sin estar aprobada la Información Pública (¿la manu militari de la República?) fue inaugurada por el entonces ministro de Obras Públicas Indalecio Prieto en febrero de 1933. En lugar de bendición hicieron explosionar unos barrenos laicos… En ese breve período (se echó encima la Guerra Civil) se inició también la primera parte de la excavación del Canal de Montijo aunque no existía todavía la presa de este nombre.

Hubo también -y no queremos olvidarlo, ya con el ministro Guerra del Río- un Plan Cijara de la República pero que nunca tuvo una finalidad social y no se llevó a efecto naturalmente. Se quedó en un folleto que guardamos religiosamente… Lo hicieron los llamados entonces Servicios Hidráulicos del Guadiana en 1934 y sólo hablaban de arrendatarios y de familias asentadas en parcelas que “constituyan su medio de vida”. A los que por cierto se les daría dos Hectáreas o dos Has. y media. Ni siquiera las 5 del plan de Badajoz que luego se criticó que eran escasas. No había mención alguna a la Reforma Agraria de la República. Hablaban también de “una casa al lado de la tierra que labore”, pero no se concebían los nuevos pueblos hoy tan fecundos, y de los que la España de Franco construyó unos 40 en el Plan y unos 300 en toda España para 52.000 familias y otras 5.200 para obreros para cultivar el regadío.

La existencia del Plan de Badajoz en su formación socializadora se debe inequívocamente a que desde 1939 existe una legislación colonizadora que va más allá de la Reforma Agraria de la República, que sólo repartió fincas de secano, prácticamente, con el fracaso subsiguiente. Por ello el Plan de Badajoz, antes de repartir, aumentó la riqueza por el regadío en más de cinco veces. Conforme a los nuevos planteamientos de las Naciones Unidas y su FAO. Gracias a los hitos colonizadores de sus nuevas leyes, ya mencionadas, y al Instituto Nacional de Colonización que se creó sólo a los seis meses de terminada la Guerra Civil, el 18 de octubre de 1939.

Lo que tiene también de singular el Plan es que se intenta que sea una verdadera planificación (con las insuficiencias que expuso el francés Jean Moulias en su tesis doctoral y nosotros mismos en nuestro libro “Realidad y perspectiva de la planificación regional en España,1960-61”, con prólogo del profesor López Rodó), ya que no se creó un organismo ex novo como la TVA americana, sino que se coordinan los existentes (Confederaciones, Delegaciones de los diversos organismos, etc.) mediante una Secretaría Gestora, un Comité de Coordinación y Gestión y una Comisión Permanente de Dirección, el organismo superior. Tuvimos el honor y la satisfacción como extremeño de formar parte de la Secretaría Gestora, de 1953 a 1958, como Ingeniero Jefe de la Sección Técnica de la misma. Fue una experiencia ensayada por primera vez en España y tuvo sus aciertos.

b) Realizaciones hasta 1973.


Son los últimos datos facilitados por la Secretaría Gestora en su disolución, aunque el final oficial sería en 1975. Corresponden al Programa reajustado de 1963. Durante su larga duración, casi 25 años, tuvo reformados de obras, reajuste de los Programas, revisiones de precios, etc., cuando la realidad lo iba demandando.

Regulación del Guadiana.

Capacidad total de los embalses: 3.756 Hm3, rebasando los previstos 3.238.

Transformación en regadío

Transformadas 95.522 Has. Pendientes sólo 1.266. Si se considera un reformado posterior de 1977, que elevó el total a 133.000, quedan pendientes 26.610.

Colonización

Asentados con parcela y vivienda 4.885 empresarios (antes llamados colonos) de 7.000 previstos, pendientes 2.115. Con parcela complementaria (huertos) 1.274. Viviendas construidas: 5.680 de patrimonio familiar, 1.789 complementarias, de 2.000. Pendientes 1.320 y 211.

Repoblación forestal

Repobladas 68.500 Has, con lo que superaron las 50.000 previstas.

Comunicaciones

Se excluyeron del Plan y pasaron a los Planes normales, aparte de suspender (segunda vez, la República, todo lo que olía a Primo de Rivera) el Ferrocarril Villanueva de la Serena-Talavera de la Reina (que estaba muy avanzado, la fiebre de las carreteras), que tenía toda la infraestructura terminada, y casi toda la superestructura (grandioso y bello viaducto de Guadalupe, con homenaje a la Virgen). Llegó a funcionar un tren de prueba desde Villanueva unos pocos kilómetros…

Industrialización.

Contra lo que se suele decir no falló tanto: funcionaron un centenar de industrias nuevas desde una fábrica de cemento, una de hierros, conservas vegetales, etc. Al cabo del tiempo algunas desaparecieron (cementos, hierros, que se hicieron sólo para las obras) y surgieron otras nuevas (centrales hortofrutícolas, etc.).

Electrificación.

Se superaron las previsiones tanto en potencia instalada como en consumo: 71.400 kw.de potencia de nuevas centrales y 260.000 kw/h consumidos (el doble del previsto). En la presa de Cijara se realizó precisamente la interconexión entre las grandes Redes eléctricas del norte y del sur de España.

c) Balance económico-social del Plan


El mejor, y creemos que el único completo, Estudio sobre estos aspectos es el realizado por el Instituto de Estudios Económicos publicado en 1975, pero cuyos datos no llegan a este año. Revelan –resumido-lo siguiente:

- Parte de una superficie efectivamente regada de sólo 74.301, aunque las transformadas fueran más, y de 99 establecimientos industriales promovidos o activados por el Plan.

- Los efectos originados o valor añadido neto en los tres sectores económicos (agricultura, industria y servicios) fueron de 5.511 millones de pts., lo que supone el 20 por 100 de la renta provincial (entonces 26.574 mill.pts.).

- Del total de la renta agraria originada en la provincia el 93 por 100 es consecuencia de la explotación agraria de las zonas regables del Plan.

- La renta generada en las zonas del Plan es el 76 por 100 del PIN, es decir, más de las tres cuartas partes.

- La renta agraria generada por el Plan (período 1953-1970) superó los 11.000 millones. La estimada 1971-1986 es de 50.000 millones de pesetas.

- La renta industrial creada por el Plan (1.143 mill.pts.) supuso el 22 por 100 de la renta industrial provincial. Como el número de puestos de trabajo creados fue de 6.628, resulta una renta media por obrero ocupado en la industria de 200.000 pesetas en 1970.

- El coste total del Plan de Badajoz que fue previsto en la Ley de 1952 en 5.374,5 mill.pts de 1951, equivalentes a 15.237 mill.pts., de 1970 pasó a 28.098 en 1970. De tal aumento el 41 por 100 corresponde a la ampliación de extensión de los regadíos (de 100.000 a 135.000 Has.), y el 49 por 100 a la realización de obras no previstas en 1952 pero necesarias, cosa normal en un Plan de larga duración. Por deficiente estimación inicial del coste hubo un aumento del 18 por 100, compensable en parte con el 8 por 100 de disminución por obra prevista y no realizada por descarte en carreteras y ferrocarriles, desglosados del Plan como se dijo.

- El coste total por Hectárea en el Plan de Badajoz ha sido (en pts.1970) de 188.421 pts., por Ha., de las que corresponden 21.981 a la regulación(presas), 115.061 a la transformación en regadíos (canales, acequias, etc.), 39.823 a colonización (acequias secundarias, nuevos poblados, etc.) y 11.556 a varios.

- Las iniciales 100.000 Has.de regadío (de las 2.165.000 Has totales de la superficie provincial) suponen el 3,63 por 100 de la superficie productiva provincial, y tan pequeña parte aporta a la renta de la provincia el 20,74 por 100 de la misma, o sea, nada menos que su quinta parte.

- La provincia de Badajoz ha llegado a ser (compite con Zaragoza) la primera productora de maíz de España. En frutales se sobrepasaron las previsiones para 1980 del Plan de Desarrollo en un 18 por 100. Famoso y conocido el caso de la pera limonera, la más temprana de España, pero que se exportaban como leridanas por los cauces comerciales.

- La densidad de población, en habitantes por Km2, cuya media provincial es de 30 habitantes/ km2 (con un mínimo en la mal llamada Siberia extremeña de 15) alcanza un máximo de 55 habit./km2 en las Vegas del Guadiana, única comarca que no se despuebla en la década 1960-70 y que antes eran unos pastizales novilleros.

d) Una valoración financiera.


Partiendo sólo de los 5.374,5 mill.pts iniciales de la Ley del Plan (ya sabemos que en la práctica fueron más) representarían en pesetas 1993 (que es cuando hice el cálculo) más de 200.000 millones. Esta cifra, sea cual sea el régimen político que la destinó para Badajoz y para Extremadura, debe ser reconocida y valorada por los extremeños. Téngase en cuenta que calculando que se hiciera en veinte años, en lugar de los 14 inicialmente previstos serían 10.000 mill. pts. cada año, 100.000 pts./Ha,10 mill.pts./km2.

Frente a esto, según estudio del economista profesor Martín Ramajo, de la Universidad de Extremadura, realizado en 1993, las inversiones reales por km2 en 1991 en la región eran de 422.890 pts. y en el total de España 1.232.544 pts., el triple que en Extremadura, y muy lejano de todas formas, de los DIEZ millones de pts. por km2 que representa el Plan de Badajoz. Dejemos la política aparte y reconozcamos los hechos objetivamente y como son en la realidad. Naturalmente, las inversiones del Plan de Badajoz eran de horizonte limitado en el tiempo, y aplicables sólo a sus 100.000 Has. Pero lo cortés no quita lo valiente…

Pero sobre todo hay que valorar lo que toda España fue capaz de hacer en Badajoz y Extremadura continuadamente durante una veintena larga de años, con todos los problemas y fallos que pudo tener, y que nosotros mismos fuimos de los primeros en estudiar en nuestro libro citado de la planificación regional y demás.

Y es que para resolver los problemas de Extremadura hacen falta no uno, sino veinte Planes de Badajoz en el que participen -con su adhesión plena y efectiva- las gentes de Extremadura, cuestión ésta que tuvo también algún fallo.

e) Una pregunta algo teórica.


Pregunta teórica, pero bastante real: ¿se habría podido hacer el Plan de Badajoz sin Franco? Desde luego parece que con la República no, pero no sólo por el clima de anarquía que condujo -junto a otras concausas- a la Guerra Civil, sino porque incluso el Plan de Prieto-Lorenzo Pardo ni siquiera fue aprobado en el trámite de Información Pública, como ya dijimos. Pero ¿y con la democracia después de 1975? Pues creemos que tampoco. Sé perfectamente que con ella se ha hecho -se empezó en tiempos de Suárez- el enorme embalse de la Serena -que yo visité con mi hijo Juan Pablo, que estaba terminando Ingeniero de Caminos, Canales y Puertos, durante la construcción- y que tiene de capacidad 3.500 millones de metros cúbicos, es decir, tanto como todos los embalses del Plan de Badajoz juntos. Pero el Plan de Badajoz no era sólo construir uno o varios embalses gigantescos, sino una verdadera transformación económico social muy compleja, que seguramente se habría perdido en los dédalos de un sistema democrático. ¿Es que no estamos viendo lo que ha sucedido después con el Plan Hidrológico Nacional y con los trasvases? Nos guste o no -y no estamos con ello ni canonizando una dictadura-dura o blanda, ni desprestigiando un régimen democrático, sino dándonos cuenta de la realidad de las cosas.

El Plan de Badajoz necesitaba para llevarse a cabo durante tantos años -un cuarto de siglo- una decisión, si queremos manu militari, nunca mejor dicho. Ni más ni menos como la del Presidente F. D. Roosevelt en 1933 con la TVA americana. Incluso en el Régimen de Franco le vinieron después problemas con el Plan de Estabilización y el Plan de Desarrollo. Pero para entonces el Plan de Badajoz era ya imparable… De modo que Badajoz y Extremadura tuvieron suerte por lo menos esta vez. Y hasta cabría decir -como dicen que el propio Franco dijo en una desgraciada ocasión “no hay mal que por bien no venga”…

f) Los regadíos de Cáceres.


Algunas de las zonas del Plan de Badajoz, como las Vegas Altas, entran en la provincia de Cáceres, por Madrigalejo y por ahí está por ejemplo el nuevo poblado llamado por eso Pizarro. Pero Cáceres tiene además tres importantes zonas de regadíos en afluentes del Tajo, como son las zonas de Rosarito, Borbollón y Gabriel y Galán. Pero no llegó a existir un Plan Cáceres, aunque se intentó.

Dichas tres zonas siguieron las mismas normas de colonización que las de Badajoz. Pero no añadieron a ello otras actividades con el nombre de Plan, por lo que vamos a explicar.

Después del Plan de Badajoz, otra provincia que tenía agudos problemas sociales era la de Jaén, y al año siguiente, 1953, se aprobó otro Plan de Obras, Colonización, Industrialización y Electrificación -el mismo nombre- de la provincia de Jaén.

Pero había otras muchas zonas regables con colonización incluida por una gran parte de España. Y en 1958, para no tener que aprobar cada vez un Plan y otro Plan, surgieron los Planes de Obras, Colonización, Industrialización y Electrificación de las Grandes Zonas Regables, que dependía directamente de Presidencia del Gobierno, con una Secretaría Gestora, un Comité de Coordinación y Gestión y una Comisión de Dirección, pero aquí además de los Ingenieros con los Economistas del Estado recién nacidos con López Rodó y la OCYPE, la Oficina de Coordinación y Programación Económica de la Presidencia del Gobierno. Actuaban sobre una treintena de Grandes Zonas Regables en Salamanca, Cáceres, Andalucía, Aragón, etc.

El que suscribe tuvo el honor, después de pasar por el Plan de Badajoz de 1953 a 1958, de ser nombrado Jefe de la Secretaría Gestora a las inmediatas órdenes de un Secretario Gestor que fue -le guardo especial cariño- el gallego D. Ramón Ferreiro Rodríguez-Lago, ya fallecido. Trabajamos hasta 1966, en que fue sustituida por la Comisión de Transformación en Regadíos del Plan de Desarrollo.

Se estudiaron muchos Planes, entre ellos el que podía haber sido el Plan Cáceres. Pero todo cambió con el Plan de Desarrollo. Y así se frustró el que iba a ser llamado Plan Cáceres.

Resumidamente:

Zona de Rosarito (ambas márgenes). Decreto de 7-9-51.-11.500 Has.de riego.8 nuevos pueblos.

Zona de Borbollón: Decreto 4-8-52.-11.940 Has.de riego.2 nuevos pueblos.

Zona de Gabriel y Galán: Decreto 5-2-54.-43.500 Has de riegos.9 nuevos pueblos.

La riqueza del regadío triunfó también en Cáceres.

4. Conclusiones


1. Es desde luego una obra señera y emblemática de la España de Franco la realizada de 1939 a 1975 en embalses, regadíos, colonización y repoblación forestal en toda España.

2. La capacidad de los embalses se multiplicó por cuatro pasando de 10.000 millones de metros cúbicos en 1936 a casi 40.000 mill. mc., en 1975.

3. La transformación en regadíos llegó al millón de Has., regadas.

4. Se construyeron 300 nuevos pueblos, para 52.000 familias.

5. Se repoblaron forestalmente casi 4 millones de hectáreas.

6. El Plan de Badajoz dotó a esta provincia de una infraestructura hidráulica que no tenía: más de 5 grandes presas (3.700 mill.mc), comenzando por la famosa de Cijara; cientos de kilómetros de canales principales y secundarios, con apenas canal muerto, es decir que regaban desde el principio; cientos de km.de acequias, caminos en las zonas regables, más 100.000 Has.de regadíos, más de 40 nuevos pueblos, más de 5.000 colonos o empresarios agrícolas instalados en sus parcelas; 68.000 Has., repobladas forestalmente, la mayor parte de ellas en cuencas de los embalses; un centenar de nuevas fábricas; las centrales de los embalses produjeron más de 260.000 kw/h. En Cijara se produjo precisamente la interconexión entre las grandes Redes eléctricas del norte y del sur.

7. Los efectos originados por el Plan supuso un valor añadido neto del 20 por 100 de la renta provincial.

8. Del total de la renta agraria provincial el 93 por 100 es debido a las zonas regables. La renta generada en el Plan es el 76 por 100 del PIN, más de las tres cuartas partes. La renta industrial de las nuevas zonas contribuye con un 40 por 100 a la total provincial.

9. El coste total por hectárea en el Plan de Badajoz ha sido (en pts.1970) de 188.421 pts./Ha, de las que corresponden 21.981 a la regulación(presas),115.061 a la transformación en regadío (canales principales y secundarios, etc), 39.823 a colonización (acequias principales y secundarias, nuevos poblados, etc) y 11.566 a varios.

10. Las iniciales 100.000 has. de regadío (de las 2.165.000 Has totales de la superficie provincial (21.000 km2.) suponen sólo el 3,63 por 100 de la superficie productiva provincial, y tan pequeña parte aporta a la renta de la provincia el 20,74 por 100 de la misma, o sea, nada menos que su quinta parte.

11. La provincia de Badajoz gracias a los regadíos del Plan ha llegado a ser (compite con Zaragoza) la primera productora de maíz de España. Arrolla en su producción de pera limonera más temprana, que se comercializa a través de canales comerciales foráneos, leridanos.

12. La densidad de población pasó en las zonas de las Vegas a 55 habitantes por km2, cuando la media de la provincia es de 30 o en la mal llamada Siberia extremeña de 15.

13. El Plan de Badajoz invirtió en casi un cuarto de siglo más de 200.000 millones de pts de 1993, cifra que representa en 20 años 100.000 pts/Ha, o sea 10 millones de pts por Kilómetro cuadrado de superficie, cifra no alcanzada por la media española. (Si aplicáramos el coste real de 188.421 pts/Ha aludido antes, aún sería mayor).

14. El Plan de Badajoz no se podría haber hecho sin Franco, como la TVA del Valle del Tennessee tampoco sin Franklin Delano Roosevelt. Badajoz y Extremadura tuvieron suerte esta vez… porque ahora después con los follones de los trasvases, ni pensarlo. Menos mal que el Plan de Badajoz estaba prácticamente hecho en 1975.

15. Cáceres no tuvo un Plan específico, pero sí tres importantes zonas de regadío, con un total de 66.940 Has.de regadío y 19 nuevos pueblos, entre ellos el famoso de Vegaviana, obra del Arquitecto José Luis Fernández del Amo, que fue premiado en un Congreso de la Rusia Soviética.

Manuel Martín Lobo.


Las Grandes Obras Hidráulicas 

 

La guerra supuso un paréntesis para el caminar de la institución hidráulica. Sin apenas presupuesto para la actividad constructiva, con escaso personal, en el mejor de los casos se cuidaba del mantenimiento de instalaciones, y el funcionamiento estricto. La mayor parte de la cuenca estuvo pronto en la zona controlada por los nacionales. La disolución de la Asamblea de Síndicos, en julio de 1936, dejó a la Junta de Gobierno como único órgano ejecutivo, regentada por funcionarios designados, como único poder visible... hasta 1967. Las Confederaciones recuperaron su primitiva denominación (pero ya sin el adjetivo de «sindicales»).

La gestión estuvo en manos del reorganizado Servicio Técnico. Eran un ente estatal. Lo regían los Delegados del Gobierno (sólo una Ley de 2 de agosto de 1986 los suprimirá), dos en el Ebro entre 1945 y 1975: Antonio de Diego García (1945-1967) y Luis de Diego Samper (1967-1975); gentes de absoluta confianza del Régimen, su destino no dependía de los efímeros ministros, sino de su equilibrio entre los intereses del Gobierno y los suscitados en la Cuenca.

Además, en realidad, fueron los Ingenieros Directores de la Confederación Hidrográfica Española quienes ejercían en la práctica el poder decisorio. Ello no fue obstáculo para que se avanzara con el estandarte de los riegos según la pauta de un nuevo Plan General de Obras Públicas (1939) que recogía los planteamientos principales del de 1933 complementado mediante una Ley de junio de 1939 sobre auxilios para riegos, y la de diciembre de ese mismo año, de Bases de Colonización de Grandes Zonas (1939).

Pronto se ofrecerán realizaciones tan destacadas como el pantano del Ebro, cuyo cierre de compuertas, se efectuó en 1947, o el comienzo, con la Ley de Colonización de abril de 1949, de una nueva política reformadora. Además, pasarán a las confederaciones todas las funciones en materia de aguas, hasta que diez años después les sean de nuevo requisadas en favor de las comisarías de aguas. Una política vacilante que acompañó casi todo el siglo a los tan diferentes gobernantes: no sabían qué hacer con este importantísimo asunto.

En cuanto a las realizaciones, fueron espectaculares: entre 1940 y 1970 se decuplicó la capacidad de los embalses españoles (pasó de 3,6 a 36,9 miles de millones de metros cúbicos y en 1987 la capacidad ascendía a 42 miles de millones), pero los regadíos no crecieron tanto. Salvo en el caso aragonés, en que, según Pinilla, entre 1950 y 1990, se duplicó la superficie regada en Aragón, ubicando el momento de más rápido crecimiento en 1960-1965. En total, «a finales de la década de los ochenta tanto Huesca como Zaragoza superaban las 180.000 ha de regadío».

El cambio sufrido por toda la política agraria y en especial la hidráulica, con la puesta en marcha de planes como los de Badajoz, Jaén, y Bardenas-Monegros. 

Aunque una cosa es el nº de presas y otra la magnitud y la capacidad. Todas las grandes obras hidráulicas se construyeron durante el denominado "franquismo".




Las Universidades Laborales. 

 

Enarboladas como centros destinados a cualificar profesionalmente a los especialistas y operarios necesarios para el proceso de desarrollo económico del país, se convirtieron en verdadero reclamos para la clase obrera, tanto para el trabajador adulto como para el adolescente. 

El Estado pretendía a través de la nuevas macroinstituciones, dotadas de magníficos recursos didácticos y recreativos:

"( ... ) cultivar al trabajador de forma continuada para procurar a lo largo de toda su vida una constante elevación de su compleja realidad de hombre, y no sólo con el criterio material que cuide exclusivamente de su preparación y competencia profesionales, sino, sobre todo, con un generoso sentido humano que atiende a su cultura y a los medios necesarios para su más compleja elevación social y económica". 

El objetivo encomendado a las Universidades Laborales consistía en combinar armoniosamente la formación profesional y la preparación cultural mediante un proceso “permanente de perfeccionamiento integral", destacando no por su función de formación, compartida con otros Centros de Formación Profesional, sino especialmente por su misión de promoción social y cultural. Así se refleja en el Discurso inaugural sobre la idiosincrasia de las Universidades Laborales ofrecido por Licinio de la Fuente, con motivo de la apertura del curso académico 1971-1972, leído en la Universidad Laboral de Gijón el 6 de octubre de 1971, afirmando que (De la Fuente, 1971, 20): 

"La Universidad Laboral es un centro docente. Pero es también -y me atrevo a decir que es sobre todo- un servicio de promoción social, pues su razón de ser, su título de legitimación, fue y es el de proporcionar y garantizar a los trabajadores la participación en el saber y, con ella, la participación en el desarrollo político, en el desarrollo económico y en el desarrollo social" 

El Ministerio de Trabajo a través de la Dirección General de Promoción Social desarrollaba sus cometidos de promoción social en dos grandes frentes bien definidos y que se complementaban entre sí. 

Por un lado, atendía a la educación general y a la formación profesional del trabajador y de sus hijos; y, por otro, a la constitución de empresa comunitarias, en las que el trabajador a través de su capacitación profesional y social era orientado sobre las condiciones laborales más adecuadas para decidir sobre el plan de trabajo común con sus compañeros. Una promoción social entendida como

"( ... ) la manifestación más dinámica de la Justicia Social y, como tal, es una empresa universitaria que preside todas y cada una de las manifestaciones de la política. Es obra de todos los órganos del Gobierno, de los grupos sociales intermedios de todas las fuerzas y de todos los gestores y colaboradores en la ordenación de la vida nacional" 

Los límites a su actuación del empresario o gerente tan sólo estaban marcados por la legislación laboral. 

El sindicalismo era un sindicato para todos los trabajadores y empresarios, que se caracterizó por igualar los intereses de los trabajadores a los intereses del Estado.

El interés del Estado era lograr la unidad Estado-pueblo a través de una especie de una mayor participación de los obreros y en una mayor preocupación del Estado por su promoción social, su mejora económica, cultural, educativa y profesional. 

Asimismo, el principio de unidad quedaba reflejado en la concepción que el nacionalsindicalismo tenía sobre la posición del empresario y del trabajador, agrupando a ambos en una condición común: la de "productores "

Por otro lado, desde sus inicios se dotó a las nuevas instituciones laborales de un marcado carácter falangista, impregnándolas del proyecto político e ideológico de la Falange Española. Reconocidas como "instituciones superiores con personalidad jurídica propia bajo el régimen de Patronato" órgano soberano encargado de la gestión y administración de los fondos aportados por el Mutualismo Laboral, así como de la elección y nombramiento del personal docente-o estuvieron representadas frecuentemente por órdenes religiosas.

Así fue el caso de Gijón, creada en 1955 y gestionada por la Compañía de Jesús; la de Córdoba, encomendada a la Orden de Predicadores -Dominicos-; y, la de Sevilla, a la Congregación Salesiana. A excepción de Tarragona que, desde un primer momento, estuvo en manos de seglares.

En este sentido, la labor de la Iglesia, que empezó a extenderse precisamente durante la década de los cincuenta, fue esencial para el desarrollo y consolidación de estas instituciones. Un papel decisivo si tenemos en cuenta que por aquellos años no existían ayudas oficiales para la formación profesional, por lo que los recursos procedían de otras entidades como congregaciones, fundaciones, patronatos, etc. 

En el caso de la Iglesia, aparte de tener sus propias escuelas, colaboró en distintos programas del Ministerio de Trabajo y se encargó directamente de algunas instituciones de la administración del Estado, como ocurrió con las Universidades Laborales. De este modo, según la Orden de 12 dejulio de 1956 (B.O.E. 19-VIII-1956):

"Las Universidades Laborales podrán confiarse bajo régimen de contrato y por escritura pública, debidamente autorizada, a instituciones religiosas, de conformidad Con la jerarquía eclesiástica siempre en consonancia con las normas fundamentales del presente Estatuto así como a otros organismos de reconocida solvencia"

Las aportaciones procedentes de la iniciativa privada, a través de sindicatos, empresa órdenes religiosas, permitieron la creación y consolidación de las mismas a lo largo de geografía española. 

La Iglesia tuvo así su propio lugar en la etapa inicial de las Universidades Laborales en la que se unieron los distintos poderes, tanto el estatal como el eclesiástico, en busca de una mismo cometido: promocionar socialmente a la clase obrera y formarlos en los principios del Régimen y de la Iglesia, al igual que hoy ocurre con la Constitución y la ideología Liberal en los centros de enseñanza.

"( ... ) sin la Iglesia, la cuestión social llevada a cabo por las Universidades Laborales es insoluble, pero tampoco ella sola puede resolverla, sin la colaboración de las fuerzas intelectuales, económicas y técnicas, sumándose a la acción de los poderes públicos a la de sacerdotes y seglares competentes, con el fin de hacer servir a la satisfacción y las necesidades y exigencias de la vida humana los recursos inagotables de la naturales humana"

En este menester, la participación de las diversas congregaciones religiosas en el desarrollo de la educación y concretamente de la formación profesional de los jóvenes se intensificaría, especialmente a partir de la Ley de Formación Profesional Industrial y del Estatuto bienal de 1956, otorgándole un carácter propio y único. La importancia de la influencia eclesial en esta modalidad de enseñanza fue patente a lo largo de los años en los que se desarrollaron dichas instituciones, obteniendo un elevado grado de participación en el desarrollo de las enseñanzas profesionales. Aunque también fueron elevados los porcentajes de participación de los organismos del Movimiento.

En este sentido, en el articulo tercero del Estatuto de 1956 se indicaba las funciones docentes e ideológicas que debía cumplir las Universidades Laborales": 

1. Formar, educar, adiestrar a la juventud trabajadora en el orden humano, profesional y técnico, a través de los diversos grados docentes. 

2. Enriquecer el espíritu y la dignidad social de los trabajadores adultos y atender a su perfeccionamiento técnico y profesional. 

3. Facilitar, a través de un sistema becario, o mediante la creación de instituciones adecuadas el acceso de los alumnos más capaces o de probada vocación a otros estudios de cualquier jerarquía, bien en establecimientos propios o en aquellos donde se impartan las enseñanza correspondientes. 

En consecuencia, las órdenes religiosas docentes se entregaron enérgicamente a sus funciones religiosas y educativas surgiendo nuevas escuelas profesionales dada la necesidad de formación y cualificación profesional de tipo industrial. 

De forma masiva se fue produciendo el trasvase del sector rural al industrial siendo, en este sentido, perentoria la formación de la población trabajadora para dar una nueva dirección a la economía española. El fuerte proceso migratorio, así como los trasvases un tanto espaciales -del rural al urbano- como sectoriales de la agricultura a la industria y servicios- de población a la que era necesario cualificar para sus destinos o puestos laborales, sirvieron de motor para llevar a la práctica la opción tomada de desarrollo industrial del país. 

En este sentido, el papel de las Universidades Laborales fue esencial en cuanto herramienta de formación técnica y cultural de la clase trabajadora carente de cualificación profesional. 

Así se refleja en las palabras del entonces Vicesecretario General del Movimiento Nacional
D. Alejandro Rodríguez de Valcarcel. En su discurso pronunciado en la Universidad de Córdoba, en 1966, resaltaba enérgicamente la vigencia del pensamiento falangista y la necesidad del mismo para el logro de una mayor fecundidad económica y social del país:

"Nos encontramos con un nuevo modo de vivir que afecta a toda la sociedad española. Esa nueva manera de convivencia podría definirse con una sola palabra: crecimiento. Pero un crecimiento que no ha sido casual, que no nos viene regalado por nadie; un crecimiento que no es sino la recogida de los frutos de la paz, de una paz esforzadamente ganada y mantenida por todos a lo largo de circunstancias muy difíciles. ( ... ) y los procesos de crecimiento y desarrollo necesitan de firme control de unos principios políticos y sociales, de una actitud revolucionaria que los encauce y guíe, que asegure que dichos procesos van a estar al servicio de la comunidad. Pues bien, sólo hay unos principios capaces de garantizar al pueblo obrero español que el actual crecimiento va a constituir una conquista revolucionaria: los Principios del Movimiento Nacional" .


La Falange sirvió para darle el toque popular y social con toda una serie de elementos complementarios como fueron, entre otros: la propia difusión de estos centros laborales, el Sindicato o la Seguridad Social. 

No obstante, pese a considerarlas un proyecto propio de la clase trabajadora, las nuevas instituciones laborales estuvieron supeditadas institucional y políticamente al Ministerio de Trabajo, convirtiéndose en una especie de protector y guardián de las reformas sociales y educativas del mundo obrero. 

En esta primera etapa tuvo lugar la elaboración y aprobación del Plan Inicial para su puesta en marcha. El Consejo Técnico de Universidades Laborales fue el encargado de este cometido.
Así, "previa deliberación de sus Secciones y Ponencias y aprobación de su Comisión Permanente y del Pleno ", y conforme con el Estatuto Provisional de las Universidades Laborales, llevó a cabo la redacción del anteproyecto de iniciación de las tareas docentes en aquellos centros laborales que hasta el momento se habían construido. 

En el curso escolar 1956-1957 se iniciaron los planes de enseñanza al igual que otros aspectos de carácter docente como la selección del profesorado, las normas para la admisión de alumnos, etc., en las instituciones de Gijón, Tarragona, Sevilla y Córdoba. Quedaba así estructurado un plan de funcionamiento que abarcaba únicamente la primera fase de instauración, y que debía ser completado por otros planes anuales sucesivos hasta que la implantación alcanzara su plenitud.

Por otro lado, el notable avance que en los últimos años se había producido en la edíficación de las Universidades Laborales ponía de manifiesto el anhelo por parte del Estado iniciar cuanto antes la formación de promociones de trabajadores en el nuevo sistema docente, así como los esfuerzos económicos de las Mutualidades Laborales. 

En el curso 1956-1957 comenzaron las actividades pedagógicas de estos centros laborales, empleándose las zonas ya edificadas, sin perjuicio de que continuaran las amplias obras hasta su total terminacíón.

Por medio del Plan Inicial se planificó de manera ordenada, a través de sus trece capitulos todo lo referente al sistema docente y sus líneas metodológicas, tanto para la fonnación, la juventud que establecía el Capítulo IV del Estatuto Provisional, como para la reeducación y reinserción del trabajador adulto, previsto en el Capítulo VI del mismo. Para ello, se consideró necesario comenzar conjuntamente ambos sistemas docentes, instaurándose de forma gradual e iniciándose con un prudencial número de alumnos internos y externos, que iría aumentándose sucesivamente durante los siguientes años. 

El sistema docente comenzaría a instaurarse a través de las siguientes secciones: el período conjunto de orientación y clasificación escolar; de la Sección de Formación Profesional, primer curso del segundo grado, tanto en la especialidad Agropecuaria -grado de Trabajador Agrícola- como en la especialidad Industrial -primer curso de Aprendizaje, de conformidad con la Ley de Formación Profesional Industrial-; y de la sección de Formación Técnica, primer curso de Bachillerato Superior Laboral. 

Respecto al segundo sistema docente, el de Formación de Adultos, se estableció la Sección de Capacitación Social y Perfeccionamiento Profesional, sobre la base de iniciar cursillos bimestrales con un número de cien alumnos internos en cada cursillo, cantidad que iría incrementándose según la demanda de alumnado y el desarrollo de la vida académica de cada centro. 

Alumnos de la Univ. Labo. de Córdoba.

De igual modo, se establecieron los diversos aspectos económico-administrativos que regirían a las Universidades Laborales hasta la aprobación de sus normas definitivas.

De acuerdo con estas normas generales se estipuló las condiciones previas para la selección del alumnado, insertándose, a título de ensayo, los planes de estudio, ofreciendo un tipo de horario o distribución de carácter orientador sobre el cual los Rectores de las Universidades Laborales podían determinar, de acuerdo a las características y circunstancias especificas de su respectiva demarcación, los horarios escolares definitivos. De la aplicación del horario se estructuraría la plantilla de Profesores y Orientadores, calculada en función de las necesidades docentes y educativas, así como la plantilla mínima del personal administrativo subalterno.

De todo este personal y del directivo -establecido en los capítulos X, XI.y XII del Estatuto Provisional- se incluyeron los sueldos y remuneraciones, insertándose además el esquema del personal administrativo y subalterno, así como las líneas normativas generales del presupuesto de material y gastos diversos, elaborado por cada una de las Universidades Laborales, tras la aprobación de sus respectivos Patronatos

En definitiva, se trató de desglosar minuciosamente el conjunto de elementos estructurales, orgánicos y formativos, previamente regulados en el Estatuto Provisional de las Universidades Laborales. 

La sucesiva creación de centros laborales durante este período (La Coruña, en 1964; Alcalá de Henares, en 1966; Cáceres, Zaragoza y Huesca, en 1967), se produjo con una característica esencial que los diferenciaba de los centros anteriores: las nuevas Universidades Laborales carecían de rango de ley. 

Al igual que, posteriormente ocurriría con el Centro Técnico Laboral de Eibar, en 1968, y el Centro de Orientación de Universidades Laborales de Cheste, en 1969. Todos ellos se crearon a través de simples órdenes ministeriales.

Al igual que el resto de las instituciones docentes existentes en la actualidad en cualquier País, las Universidades Laborales pretendieron ser un elemento unificador de la política ideológica y social del Régimen. Sus funciones reflejaban el objetivo de las mismas: el adoctrinamiento social y sindical de los jóvenes alumnos a los que, aparte de instruir profesionalmente se les debía adiestrar en el orden humano". (Como cuando, actualmente, obligan a estudiar la Constitución o el Liberalismo).

Desde un punto de vista organizativo, estaban integradas por una serie de instituciones educativas que abarcaban distintos grados docentes, existiendo, al menos, una Sección de Formación Profesional, otra de Formación Técnica, y una Sección de Capacitación Social y Perfeccionamiento Profesional para la educación del trabajador adulto. 

Asimismo, se previó la posibilidad de crear en aquellas localidades en las que estaban insertas, Institutos Laborales y Escuelas de Formación Profesional, propias o en régimen de Patronato, en colaboración con entidades, organismos y empresas locales, provinciales y nacionales, públicas o privadas. 

De este modo, se aumentaba su base de actividades y desarrollo. 

Estas instituciones, creadas a petición de las Universidades Laborales, funcionaban en plan de externado pudiendo admitir alumnos no mutualistas. Del mismos modo, las Universidades Laborales podían instituir secciones nocturnas, a modo de externado, para los distintos estudios. Esta opción se llevó a cabo especialmente para la educación del trabajador adulto, permitiéndole una mayor flexibilidad en cuanto a los horarios y su disponibilidad.


Ubicación geográfica y Recursos asistenciales.


La ubicación geográfica de estos centros no fue azarosa. 

Previamente a su construcción se analizaba la demarcación geográfica en la que iban a ser ubicados, así como el tipo de actividad económica-productiva desarrollada en la zona, y, conforme a ello, se determinaban las modalidades de estudio ofertadas. 

Normalmente, los centros se ubicaron en medio del campo, entre dos y cinco kilómetros de la localidad más cercana, con el fin de disponer de extensos terrenos, aprovechando las instalaciones de alguna finca agricola para realizar prácticas agropecuarias y cultivar los terrenos. 

De este modo, el edificio escolar y residencial solía contar con una explotación agrícola o ganadera anexa, donde los alumnos realizaban sus prácticas, así como con amplios espacios para la construcción de talleres y laboratorios

La superficie de cada Universidad Laboral varió según la región y las especialidades profesionales que en la misma se desarrollaron.

En 1961,Ia Revista "SPIRA" de la Universidad Laboral de Córdoba, en su Número Ill, publicó las Conclusiones Generales de la "XX Semana Social" de España, celebradas en Granada, durante los días 27 de noviembre al 3 de diciembre. En ellas, se resaltó el problema del desarrollo económico español, considerándose que todo desarrollo económico era inseparable de un adecuado progreso social. Para ello, se requería "fomentar por todos los medios una instruccián básica más elevada y una formación profesional y técnica más completa"

Ahora bien, en el desarrollo económico del país la Iglesia debía estar presente, lo cual exigía "llevar a cabo una intensa campaña de difusián de la doctrina social de la Iglesia dirigida al gran público. utilizando los diversos medios técnicos".

Eran frecuentes las visitas periódicas de buen número de agricultores de la comarca deseosos de conocer algunas de las experiencias de explotación agrícola desarrolladas en el centro donde se hubiera ubicado. Al igual que ocurria con empresarios que visitaban los talleres industriales existentes y sus sofisticadas maquinarias de trabajo.


Desde un punto de vista espacial se dispusieron a modo de una pequeña ciudad autónoma en la que cada una de las partes, a pesar de sus variadas funciones, integraban un collar arquitectónico formando un todo armónico

De ahí el paralelismo en la organización de los edificios pues, según Girón de Velasco: 

"Si algún edificio de nuestro tiempo requiere una arquitectura funcional ese edificio es la Universidad Laboral Española, en que dentro del buen gusto propio de una raza hombres que en este orden impulsa al mundo lecciones universales, todo está supeditado a la utilidad, a la economía presente y al desarrollo futuro para que la Arquitectura cumpla una vez más con su glorioso destino humano y no sea un costoso capricho.  Estos principios, tratándose de las Universidades Laborales, han de cumplirse con mayor rigor" 

La superficie de cada centro variaba según la región y las especialidades profesionales que en el mismo se desarrollaban, aunque en todos ellos se partía de la idea de funcionalidad de las edificaciones según sus necesidades docentes y residenciales. En palabras del entonces Ministro de Trabajo José Antonio Girón de Velasco, los arquitectos del Plan de Universidad Laborales no debían olvidar que: 

"( ... ) están al servicio de una idea y que la belleza de la obra de ustedes y la gloria de nombre, será tanto más brillante y esclarecida, cuanto con más fidelidad hayan servido a la funcionalidad de la construcción, a su economía y a la posibilidad -que ha de quedo siempre abierta- de su ampliación o de su adaptación a futuras necesidades".

Fueron definidas como Centros Superiores de Formación Profesional Industrial, lo que suponía reunir en un mismo espacio diferentes tipos de centros docentes con capacidad para impartir diferentes tipos de enseñanza. 

Llegaron a formar verdaderos macrocentros tanto en complejidad como en extensión, siendo frecuente el uso de la bicicleta para el desplazamiento interno de unas dependencias a otras. En ellas se integraron todos los niveles posibles de estudios técnicos-manuales, distinguiéndose las enseñanzas no regladas y las enseñanzas regladas. 

Asimismo, en la Orden de 16 de agosto de 1958 se especificaba que cada macroinstitución debía de disponer de magníficas instalaciones docentes y deportivas, ya que:  

"(. . .) cooperarán a elevar el nivel de riqueza de vida de los trabajadores y a aumentar el rendimiento de las fuentes naturales de riqueza existentes en estas regiones ".

Para su financiación se contó con el disfrute de los beneficios que la legislación concedía a los centros no estatales recién nacidos y a las Fundaciones benéfico-docentes y, sobre todo, con las cantidades aportadas; por Mutualidades Laborales, Cajas Generales de Ahorro Popular, trabajadores y empresas a través de las cuotas de formación profesional y las becas de estudio.

Los distintos recursos que disponía cada macroinstitución se clasificaron en dos grandes grupos de servicios: 

- servicios de carácter general, que incluían los recursos residenciales, asistenciales y pedagógicos; y, servicios específicos, es decir, los colegios mayores y menores. Los recursos residenciales abarcaban los siguientes servicios de carácter general: el alojamiento, formado por los comedores, dormitorios y aseos del personal subalternos de servicio, con mobiliario en cada una de las estancias, y sus respectivos almacenes y dependencias; y, la cocina y office, con material
necesario para la manutención completa de los alumnos internos o la comida y merienda de los mediopensionistas. 

Todos los recursos asistenciales y pedagógicos con los que contaban los centros se caracterizaron por disponer de una serie de servicios y medios didácticos comunes a todos los estudiantes para el logro de sus objetivos fonnativos e ideológicos. 

Asimismo, cada Universidad Laboral debía contar con Iglesia, aunque también se contemplaba la posibilidad de construcción de Capilla" decorada y construida con arreglo a las más exigentes normas litúrgicas y dotadas de los medios necesarios para el culto. Su mantenimiento era función del Director de Formación Religiosa de la respectiva Universidad Laboral.

Cada Universidad Laboral contaba con un Servicio Médico destinado a la asistencia sanitaria de los escolares y del personal universitario, conformado por un equipo médico de especialistas y enfermeras y dirigido por un Jefe facultativo. 

En la mayoria de los casos, constaba de: Enfermería general y especial de infecciosos, Departamento de Rayos X, Quirófano de Urgencias, Laboratorio de Análisis Clínicos; Gabinete de Odontología, Clínica de Oftalmología, Radioterapia y Departamento de Higiene y Seguridad del Trabajo. 

Las labores principales que cada año se desarrollaban en el Servicio Médico se concretaban en: asistencia médica y labor higiénico-sanitaria. La asistencia médica comprendía el reconocimiento, diagnóstico y tratamiento de los alumnos que presentaban signos dc enfermedad o hubieran sufrido algún accidente en el centro. 

La labor higiénico-sanitaria consistía en un reconocimiento completo a todos los alumnos tanto internos como externos. Los resultados y anotaciones de cada alumno se resumían en su expediente médico-escolar, en el que figuraban los datos familiares y personales del mismo. 

Este reconocimiento se hacía extensivo a los alumnos adultos de Capacitación Social remitiéndose, periódicamente, a la dirección de la Universidad Laboral un informe del estado de salud de cada alumno en el que se aportaban, en los casos en los que se hubiera realizado, los datos radiológicos y de laboratorio, así como los consejos sanitarios que se consideraban necesarios o de relevancia en la actividad formativa y laboral del escolar. 

El servicio médico se encargaba también de la labor higiénico-sanitaria, relacionada con las enfermedades infecciosas, agudas y crónicas. Era frecuente que cada año se diagnosticaran en los centros enfermedades contagiosas como la viruela, e incluso, tifus. Asimismo, entre los numerosos servicios médicos que se realizaban a lo largo de cada curso escolar, solían ser prácticas habituales los servicios quirúrgicos con intervenciones de fracturas, amputaciones e infecciones casi siempre producidas por el uso incorrecto de las máquinas de talleres. 



Otro de los recursos con los que contaban las Universidades Laborales era el Gabinete de Pedagogía y Psicotecnia. A cargo de técnicos y especialistas en educación y psicología tenían las funciones de: orientar profesionalmente al alumnado; colaborar con el profesorado en la metodología pedagógica y en la determinación y control estadístico de los exámenes y rendimiento escolar; y, elaborar las fichas psicotécnica y pedagógica de cada uno de los alumnos que cursaban estudios en el centro.

De manera anual el Departamento de Pedagogía y Psicotecnia desarrollaba una serie de actividades que se resumían principalmente en: elaborar fichas psicotécnicas y pedagógicas; colaborar en la metodología pedagógica; orientar y asesorar al alumnado; y, determinar los promedios de calificaciones de los alumnos, con objeto de deducir su nivel académico y compararlo en los cursos posteriores.

Las puntuaciones obtenidas de los alumnos se clasificaban por rangos -muy alto, superior, intermedio, inferior y muy bajo según la media aritmética de las calificaciones obtenidas, que sirvieran para situar al alumno en su grado de enseñanza según su nivel de inteligencia. También, se calculaba el rendimiento del alumnado en las distintas enseñanzas que se ofertaban, siendo frecuente los estudios comparativos acerca del nivel académico entre Universidades Laborales, así como las competiciones y concursos de tipo académico y deportivo entre las distintas instituciones.

Cada Universidad Laboral contaba con un Salón de Actos, donde tenían lugar las representaciones escénicas, conciertos, cinematografia, conferencias y actos académicos; y una Biblioteca central, generalmente compuesta por tres secciones: Biblioteca, Hemeroteca y Propaganda. El fondo bibliotecario se conformaba gracias a los donativos de centros oficiales de Embajadas y Casas Extranjeras, así como de particulares, aparte de los libros de texto y consulta que periódicamente proporcionaba la Jefatura de Estudios de cada Universidad. 

En algunos centros se crearon también las "Bibliotecas circulantes ", una especie de bibliotecas móviles establecidas en cada colegio con objeto de que los alumnos pudieran disponer de fondo bibliográfico especializado en las distintas áreas formativas. Se caracterizaron por ser dependientes de la Biblioteca, aunque con un sentido autóctono. ( ... ) funcionan en los diversos Colegios y se nutrían de la Central. Eran dirigidas por los mismos alumnos siendo muy marcado el interés demostrado por éstos. 

El Servicio de Fotografia y Cinematografia se encargaba principalmente de dos áreas: Los trabajos fotográficos de los alumnos y personal en general -como fotografías de tamaño carnet para las fichas de los alumnos del centro-; y, la elaboración de información gráfica, las distintas visitas o actos relevantes organizados por las Universidades. Asimismo, cada institución solía contar con una colección gráfica de todas sus dependencias e instalaciones muchas de ellas de tamaño póster apropiadas para exposiciones y propaganda que reflejar. la grandiosidad de estas macroinstituciones franquistas. 

La sección de Cinematografía se dedicaba principalmente a la proyección de largometrajes y documentales, con programas elaborados de acuerdo las directrices de los Departamentos de Formación Religiosa y Magisterio de Costumbres. Periódicamente, se proyectaban documentales sobre temas especializados, de acuerdo con el desarrollo de las actividades docentes de cada Departamento. 

Se procuraba armonizar las proyecciones con las materias de enseñanza más importantes, entre las que destacaban las relacionadas con la Sección de Formación Humana. 

Normalmente, disponían de su propia publicación en la que colaboraban profesores y alumnos así como personalidades relevantes del mundo social y cultural donde estaba instaurada la institución, haciéndose eco de las actividades e inquietudes profesionales, religiosas y culturales de sus personajes: Desde las instancias políticas sé proclamaba que la única finalidad con la que se creaba este tipo de publicaciones era únicamente servir de "aprendizaje en su redacción, confeccion e impresión" a los propios alumnos que desarrollaban la técnica de la propaganda escrita, a la vez que informaban a los trabajadores de la región sobre aquellos aspectos más relevantes de carácter formativo, laboral y cultural llevados a cabo por la Universidad Laboral junto a otras instituciones. 

En las publicaciones colaboraban alumnos y profesores, así como otros personajes externos a la propia Universidad Laboral, que eran previamente seleccionados por el Comité de Redacción y con el Visto Bueno del Rector del correspondiente centro. 

Las distintas revistas solían contar con diversas secciones, tales Como: editorial, semblanzas del profesorado, vida universitaria, consultorios, cuadro de honor, reparto de premios, buzón del director entrevistas, enfoque ese ángulo, tribuna libre, extensión cultural, visitas ilustres, etc. 

Todas ellas con el objetivo de presentar de manera periódica los distintos aspectos de la Universidad Laboral -personajes, instalaciones, actividades y secciones culturales, formativas y deportivas-o los talleres, laboratorios científicos y campos de experimentación agrícola servían de prácticas para las secciones de formación profesional -especialidad Industrial y Agrícola-, y de formación técnica, respectivamente. En este sentido, los talleres y laboratorios significaron uno de los principales medios didácticos en los que los alumnos realizaban actividades y trabajos prácticos para su formación profesional y técnica en las diversas especialidades.


Otra de las novedades de este tipo de instituciones docentes, fue la posibilidad de crear en las propias Universidades Laborales, Colegios Mayores y Colegios Menores con el fin de agrupar a sus alumnos en "unidades de convivencia "

Estos Colegios eran creados y sostenidos por la propia Universidad Laboral, sometiéndose a su régimen de gobierno". Con ello, se pretendía que la vida de internado se organizara y desarrollara a través de estos órganos residenciales, distribuyéndose a los alumnos conforme a su edad y modalidad de enseñanza". 

Cada Colegio tenía su propia denominación y responsabilidad en la gestión de las actividades docentes y residenciales, reflejando su gran diversidad en cuanto alumnado y enseñanzas ofertadas. No obstante, en todos los colegios la vida cotidiana debía caracterizarse por: 

"( ... ) su continuo aprendizaje de los colegiales en la convivencia, el diálogo y el respeto hacia las personas y las cosas, siempre con una activa preocupación de ayuda y servicio. En todas aquellas actividades en que los alumnos se presenten colectivamente han de manifestar la más extremada corrección indicadora de pertenecer a un centro educativo" 

Con los años, estas micro-comunidades reflejaron el sólido espíritu corporativo para el que fueron creados, participando en las celebraciones colegiales, competiciones deportivas, concursos artísticos, etc. Lo que ponía de manifiesto la dimensión educativa, laboral y adoctrinadora de estas unidades de convivencia entre profesores, educadores y alumnos que conformaban el complejo mundo de las Universidades Laborales.

Caracterizadas por sus magníficos recursos y sus modernas instalaciones se han ido instaurando en los antiguos terrenos extendidos por toda la geografía española. 

 

Patronato, Emblemas y Símbolos.

 

Las Universidades Laborales estaban bajo tutela y patrocinio del Patriarca San José cuya fiesta religiosa se celebraba anualmente. 

Significaba la celebración más importante del centro, por lo que se conmemoraba con un gran número de actos especiales. Asimismo, se consideraban fiestas especiales la apertura del curso, en la que los nuevos alumnos prometían fidelidad a la Universidad y recibían el distintivo de la institución; la Fiesta del Trabajo, que se celebraba el día del Patrono de la Universidad, San José Obrero, con actos religiosos, académicos y deportivos"; y, la fiesta del fin de curso, en la que se distribuían los diplomas y los premios anuales de exposición, concursos, competiciones deportivas, etc.". 

Cada Universidad Laboral tenía su insignia propia, con los colores que cada una estableciera.
Esta bandera les confería sus propias señas de identidad, diferenciándolas unas de otras. Se la locaba en un mástil al lado de la bandera nacional, en un lugar preeminente de la Universidad.

Diariamente debía ser izada por los alumnos, práctica obligatoria de la Formación Humana de la Subsección de Formación de Espíritu Nacional aparecía reflejada los actos de izar y arriar bandera. De igual modo, cada una de ellas contaba con un escudo propio, teniendo la posibilidad de instaurar todos aquellos distintivos (himno, estatuas, libro de honor, uniforme escolar etc.) que consideraran convenientes para realzar simbólicamente la identidad del centro.

 

Enseñanzas ofertadas para la Juventud trabajadora y el Trabajador adulto.



El Estado utilizó dos áreas de intervención en la cualificación de mano de obra, que dependieron del tipo humano al que se quería aplicar: por un lado, 

la formación profesional reglada e integrada en el sistema educativo y dirigida a la población escolar o adolescente; y, por otro lado, 

la formación profesional no reglada, dirigida al personal activo o al menos fuera de la institución escolar. Con ello, desde las instancias políticas se empezaba a intervenir en el proceso de transformación profesional de la población, como respuesta a las mutaciones laborales, económicas y sociales que se estaban sucediendo en el país.

Cada año, el uno de mayo, tenía lugar la celebración de la Fiesta de San José Obrero, Patrono de la Universidad laboral, día nacional del Trabajo. Con motivo de esta fiesta patronal se realizaban una serie de actos en los que partícipaban alumnos, familiares, profesores ... Así, por ejemplo. en el año 1962 tuvo lugar en la Universidad de Córdoba la fiesta de San José. Durante ese día se realizaron diversas actividades: la función religiosa oficiada por el Prior sobre "La Trascendencia Social del Cristianismo", en la que hizo una disertación sobre ·cómo "el ideario social entrañudo en la doctrina cristiana es el más fecundo, el más justo y el más verdadero ". Asimismo, se entregaba una serie de premios en metálico para "estimular y premiar a los alumnos más destacados por su esfuerzo y competencia académica y excelentes cualidades humanas ", En ese año los galardonados se dividieron en: a) alumnos representativos de la Universidad. con Premio del Mutualismo Laboral: Benito Ramírez Guiu, Antonio Hinojal Castañeda y Antonio Mena Sirnón; y, b) alumnos representativos de los distintos grados de enseñanza: Esteban García Pajas, de Oficialía; José Manuel Villarrubia, de Maestría; José María Raposo, de Bachillerato Laboral Elernent, Gabriel Varela Ferrándiz, de Bachillerato Laboral Superior; y, José María Becerril Lerones, de Peritaje lndustrial.

" En todas estas fiestas se procuraba vincular en el mayor grado posible a las familias de los alumnos así como a las autoridades e instituciones culturales y sociales donde se ubicaba la Universidad Laboral.


" En este sentido, la Universidad Laboral de Gijón alzó en su entrada la estatua ecuestre del Caudillo tallada en piedra, obra de Pérez Comendador: 

"( .. .) eternizando en la piedra la vigilancia protectora de nuestro Caudillo que un 18 de Julio salió al campo de batalla para salvar a España con una cruzada. Su efigie, como Santiago dice bien en un caballo, en la puerta de nuestra Universidad. Será garantía para las batallas de la paz".
"José A. Girón",

Las exigencias del Plan de Desarrollo Económico y Social que requería mano de obra especializada constituyó un gran reto para las Universidades Laborales, encargándoles nada más y nada menos que la formación profesional de la clase obrera, tanto de jóvenes como de adultos. 

Se trataba en palabras del entonces Ministro de Trabajo, Jesús Romeo Goma, de adiestrar laboral e ideológicamente al trabajador pues: "sin hombres cada vez más y mejor cualificados, el Plan de Desarrollo es un puro esquema de posibilidades irrealizables”

Acorde con este propósito de convertir a las Universidades Laborales en instrumentos docentes que dieran respuestas eficaces a las exigencias económicas y sociales de su tiempo, se elaboraron los planes de estudio en función del "progreso de la técnica y el de la industria nacional y local, en cuyas zonas de influjo se sitúe esta institución '' 

Para ello, se impartieron enseñanzas regladas que hacían referencia a la formación profesional y a la formación técnica; y, enseñanzas no regladas desarrolladas de acuerdo a los planes de estudio establecidos por el Consejo Técnico de Universidades Laborales y aprobados por la Jefatura del Servicio de Mutualidades Laborales. Estos últimos, se orientaron a la formación de profesionales y técnicos según las necesidades de la producción, considerándose dentro de este grupo de enseñanzas, el Perfeccionamiento Profesional y la Capacitación Social de Trabajadores Adultos

Estos estudios no reglados se programaban anualmente en cada Universidad Laboral según la demanda empresarial de cualificación existente en la región donde se enmarcaba el centro. 

El Plan docente se diseñó como un proyecto adoctrinador del alumnado en los principios del régimen, dividiéndose en dos períodos y tres secciones según las funciones profesionales y culturales encomendadas. 

El primero de los periodos, se destinó a la Selección e Ingreso del alumnado; y 

el segundo, al período conjunto de Orientación y Clasificación de los escolares

En cuanto a las Secciones existentes se estructuraron en: Sección Especial de Formación Técnica; Sección Especial de Formación Profesional; y, desarrollada para ambas secciones, la Sección General de Formación Humana considerada la de mayor relevancia. 

Efectivamente, la importancia de la Formación Humana fue nota característica de estos centros, gozando de preeminencia entre todas las disciplinas. 

Desde la primera hora de clase, se fomentaban actividades y ejercicios prácticos que favorecían la formación del carácter del alumno, tales como: 

- Ejercicios de piedad cotidiana y liturgia. 


- Historia del Arte. 


- Lectura comentada de obras literarias. 


- Ejercicios de redacción. 


- Teatro escolar y declamación. 


- Música clásica y popular. 

- Cine educativo.



Suponía, pues, la principal finalidad de cualquier Universidad Laboral independientemente de la vocación profesional o técnica del alumno. 

Constaba de un sistema de enseñanzas y hábitos encaminados al desarrollo espiritual, intelectual, moral y físico de los alumnos, considerándose esencial en el currículum educativo. Abarcaba a todos los escolares en sus distintos grados de manera cíclica y metódica.

"La Universidad Laboral quiere ser más que un centro de estudios y de trabajo, quiere ser más que un pensionado, quiere ser más que un grupo de profesores inteligentes de alumnos bien dotados, quiere ser más que una escuela de deportes y un centro de formación religiosa. Quiere formar al hombre nuevo, el que debe enfrentarse con los problemas que llegan a través de la Formación Humana" 

Mediante una rigurosa disciplina la Formación Humana inculcaba a los alumnos la idea de servicio a la Patria así como un espíritu nacional fuerte y unido, de acuerdo con las normas del Movimiento.

Para ello, las enseñanzas se estructuraron según las disciplinas y los ejercicios propios de una educación religiosa, social, política, estética y fisica. Su organización generalmente dependía directamente del Rector de la Universidad Laboral, dada su finalidad: "influir en todas das las actividades de la vida universitaria " y comprendía cuatro subsecciones:
 
- Formación Religiosa. 


- Formación del Espíritu Nacional. 


- Educación Física y Deportes. 


- Formación Cultural y Estética. 

- Magisterio de Costumbres.

Todas estas subsecciones tenían como principal y común cometido formar hombres íntegros para el futuro: "hombres capacitados para cumplir con su misión en el orden técnico, social, patriótico, civil y religioso".

En todas las actividades docentes la Formación Humna constituyó una tarea fundamental, dedicada a desarrollar en los alumnos, jóvenes y adultos, "las nobles facultades en su triple dimensión religiosa, cultural y social, estimulando el sentimiento de solidaridad y servicio ".

En cuanto a la sección de Capacitación Profesional ofertada en las Universidades Laboral se enfocó con el objetivo de "enriquecer el espíritu y la dignidad social de los trabajador adultos y atender a su perfeccionamiento técnico y profesional", 

Acorde con la normativa, se reguló que en cada institución se desarrollaran dos secciones

- la de Perfeccionamiento Profesional

- la Capacitación Social de los trabajadores adultos

Ambas con los fines específicos de: 

- Educar a los trabajadores en el conocimiento de aquellas zonas del mundo de la cultura que contribuyan a su mejor formación espiritual. 


- Darles a conocer la concepción humana y social del trabajo. 


- Mostrarles su posición como miembros de la comunidad nacional y su incorporación activa a la misma a través de la Organización Sindical. 


- Difundir entre ellos los conocimientos relativos a la legislación social vigente.

- Perfeccionarles en la técnica correspondiente a su oficio y categoría profesional". 

Para la consecución de estos ambiciosos objetivos se desarrollaban de manera periódica cursillos intensivos en régimen de internado. Se prefería que los alumnos de los cursillos fueran trabajadores pertenecientes a la misma rama de la producción con el propósito de homogeneizar los mismos. La duración y el número de cursos ofertados variaron año tras año, siendo el Rector de cada Universidad Laboral el encargado de determinar el abanico de cursos académicos para su centro.



Otra dc las características de las Universidades Laborales fue su régimen de internado, significando una inmersión total del alumno en el modo de vida de la Universidad. En ella permanecía durante todo el curso escolar, compartiendo únicamente con sus familiares los períodos vacacionales (Navidad, Semana Santa y Verano), lo que marcaba cierta ruptura respecto a la vida cotidiana familiar que, frecuentemente, se traducía en una falta de integración en su núcleo familiar. 

En dichas instituciones el alumno podía ver satisfechas todas las necesidades básicas de alimentación, sanitarias, vestuario, aseo personal (peluquerías); de ocio y entretenimiento, culturales, deportivas, bibliotecas, salas de lectura, cineclub, teatro, excursiones, etc. 

El acceso a unas bienes materiales y a una forma de vida que, difícilmente, podían adquirirse en su entorno inmediato, y con la capacidad económica de sus familias. 

En este sentido, debemos destacar el alcance y significación que el término "beca" encerraba en el caso de las Universidades Laborales. En su coste se integraban los siguientes factores: enseñanza; alimentación; viajes, desde la residencia habitual a la Universidad y viceversa; material escolar, incluidos los libros de texto; matrícula; material deportivo y de aseo; vestuario completo; lavado de ropas; calefacción y alumbrado; utilización de laboratorios, talleres, material para prácticas e instalaciones docentes; correspondencia de los alumnos con sus familias; servicios médicos y farmacéuticos; certificaciones y titulaciones académicas; y, todos aquellos gastos originados, tanto en su vida residencial como docente

A los mediopensionistas se les proporcionaba lo mismo que a los internos, además de los gastos de desplazamiento que diariamente realizaban desde sus hogares al centro, disfrutando de las mismas prestaciones que los internos, a excepción del vestuario, sufragándose solamente parte del mismo. No se trataba, pues, de una mera ayuda económica destinada a colaborar eventualmente con las familias más necesitadas, sino que el alumno que ingresaba en el centro lo hacía en régimen de absoluta gratuidad, quedando la familia exenta de cualquier carga que directa o indirectamente pudiera ocasionar la escolaridad de sus hijos. 

En cualquier caso, el alumno que obtenía una beca para Universidades Laborales le permitía estudiar en un centro dotado con multitud de instalaciones: laboratorios, talleres, campos de deportes, bibliotecas, etc.: con todos los gastos pagados: matrículas, estudios, libros, vestuario, alimentación, alojamiento, asistencia médica y farmacéutica, viajes y dietas, etc.; con un profesorado y personal especializado en la orientación vocacional de los alumnos; y, con carácter cíclico, es decir, podían seguir estudiando con beca hasta el último curso de una carrera superior con el requisito sine quanon de "ser un buen estudiante"

Por lo que los alumnos que accedían a las Universidades Laborales se encontraban en una situación especial entre toda la masa estudiantil existente en el país. La oportunidad de promocionarse y formarse cultural y profesionalmente dependía de sus "méritos ", determinando su continuidad en el mismo. 

Se les concienciaba desde el primer día de su "responsabilidad", inculcándoles que donde estaban era patrimonio de todos y debían merecerlo. En este sentido, el papel de los educadores y el profesorado fue esencial para inculcar esa "conciencia responsable" del alumno tanto en su conducta como en la entrega al estudio.

El proyecto socio-educativo se mantuvo en nuestro país a lo largo de los años del Régimen Franquista hasta la instauración de la Democracia.




La Industria de Construcción Naval en el Franquismo.


Introducción


La industria de construcción naval en España ha sido considerada tradicionalmente como uno de los mejores ejemplos del desarrollo económico experimentado durante el franquismo: un sector inicialmente centrado en el mercado interior que a partir de los años sesenta se orienta de forma creciente al mercado internacional (a la altura de 1970 es el sector industrial con una mayor propensión exportadora) y convierte a España en uno de los principales productores mundiales en los años setenta, por detrás de Japón, Suecia y Alemania.

Durante este periodo, los buques, junto con otras manufacturas como el calzado, encabezaron la tabla de las exportaciones española.
El propio estado nacional utilizó muy a menudo al sector como uno de los mejores símbolos del éxito de su política de desarrollo. Las explicaciones tradicionales, que han utilizado una metodología de economía aplicada, han insistido, con desigual hincapié, en varios factores, como los instrumentos de apoyo a la exportación instrumentados por los gobiernos de la época, o el bajo coste laboral (y la escasa conflictividad) de una mano de obra relativamente cualificada2. Las evidencias aportadas en este trabajo sugieren que la competitividad de los astilleros españoles fue más el resultado de los primeros factores que del segundo.

En un mercado internacional como el de los buques, muy poco transparente (y donde los principales astilleros recibían una generosa ayuda por parte de sus respectivos Estados), las condiciones de financiación, más que los precios, solían ser el factor más importante para la decisión de los posibles compradores. Por ello, se insistirá en la ayuda proporcionada por el Estado, que además tenía una participación directa y muy importante en el sector, a través de la política arancelaria y, sobre todo, a través de la concesión de dinero público, en forma de primas a la construcción, desgravaciones fiscales, créditos a la exportación y los programas de Acción Concertada desarrollados en el sector naval. También se indicaránotros, como la especialización productiva de los astilleros españoles, la transferencia detecnología extranjera y sus implicaciones para el acceso a los mercados exteriores.

El trabajo consta de los siguientes apartados: en primer lugar se examinan lascifras de producción, exportaciones y mercados exteriores para los astilleros españolesen el periodo que va de 1950 a 1979; a continuación se analiza la estructura industrialdel sector y la especialización por tipos de buques, y sus implicaciones sobre lasexportaciones y la competitividad internacional; por último se evalúa el impacto y elpapel de las ayudas públicas. Aunque las conclusiones derivadas de este trabajo deberán ser refrendadas con una investigación más ambiciosa (por ejemplo, sobre los mecanismos de acceso a los mercados), la principal hipótesis que parece desprenderse del mismo es que, más que los costes laborales, fueron los bajos costes de capital y el dumping encubierto favorecido desde la Administración, en un entorno internacional caracterizado por un fuerte crecimiento de la demanda, los factores que explican el éxito exportador de los astilleros españoles en este periodo.



1. La industria de construcción naval, 1950-1979: producción, exportaciones y mercados



La industria española de construcción naval experimentó un crecimiento muy notable durante todo este periodo, en particular durante los años del llamado «Desarrollismo», pasando de una producción de 160.000 toneladas de registro bruto (TRB) en 1960 a otra de más de 1,6 millones de TRB en 1975, alcanzando su techo histórico en 1977, cuando se sobrepasó la cifra de 1,8 millones (véase Gráfico 1).

De significar menos del 1 por 100 del tonelaje mundial construido en la primera mitad del decenio de 1950, España pasó a representar más del 4 por 100 en el decenio de 1970, convirtiéndose en el cuarto productor mundial, por detrás de Japón, Alemania y Suecia.

El crecimiento se debió, por una parte, al fuerte tirón de la demanda, tanto en el mercado interior como en el mercado internacional y, por otra, al aumento de las disponibilidades de chapa de acero para buques, el principal handicap del sector en los decenios de 1940 y 19504. A la altura de 1960, el sector contaba ya con una capacidad de producción muy por encima de las necesidades del mercado nacional, lo que se debía sobre todo a la política expansiva del Instituto Nacional de Industria durante el primer franquismo, que había creado dos nuevos astilleros en Sevilla y Ferrol (pertenecientes a las Empresas Nacionales Elcano y Bazán) y se había hecho con la propiedad de un tercero, Astilleros de Cádiz, pero también a un proceso menos conocido de renovación de maquinaria y equipos productivos y de ampliación de gradas, acaecido durante la segunda mitad de la década de 1950.

En 1959 se creó la Asociación Española de Constructores Navales (Construnaves), una de cuyas primeras medidas fue el establecimiento de un Servicio Técnico Comercial con el objetivo de fomentar las exportaciones. Se trataba de aumentar el grado de utilización de las gradas y reducir costes. En cualquier caso, el problema de exceso de capacidad gravitó sobre el sector durante toda la década de 19607.


Aunque ya se registraron exportaciones de buques en la segunda mitad de los años cincuenta (que representaron el 6 por 100 de la producción total), casi todos los autores coinciden en señalar que la actividad exportadora del sector comenzó en 1960. Fairplay lo calificó como el año en el que la industria española de construcción naval “was put on the map”.

Para el conjunto del periodo que va de 1960 a 1979, las exportaciones representaron el 42 por 100 de la producción, siendo su importancia mayor en el decenio de 1970 (45 por 100) que en el de 1960 (28 por 100). No obstante, su importancia fue mucho mayor durante la primera mitad de los años setenta (1970-1974), cuando llegaron a sobrepasar el 55 por 100 de la producción. En el decenio de 1960 las exportaciones tuvieron una mayor importancia en la primera mitad (1960-1964), cuando representaron el 33 por 100 de la producción, que en la segunda, donde el porcentaje fue del 29 por 100. En la segunda mitad de los años setenta, las exportaciones representaron un 35 por 100 de la producción total. Entre 1964 y 1975, las exportaciones de buques representaron algo más de una cuarta parte de las exportaciones de bienes de equipo en España y entre el 3 y el 6 por 100 de las exportaciones totales.



Las primeras exportaciones de buques españoles, registradas en la segunda mitad de los años cincuenta (33.363 TRB), se dirigieron mayoritariamente al mercado latinoamericano: Colombia, Paraguay y Brasil absorbieron entre los tres el 73 por 100 del tonelaje exportado; el porcentaje restante estuvo representado por un carguero, vendido en Gran Bretaña, el buque de mayor porte exportado por los astilleros españoles en este periodo.

En el decenio de 1960 América Latina fue el mercado exterior más importante, absorbiendo el 60 por 100 de las exportaciones. Por detrás venía Europa, con un 32 por 100, y luego, a mucha distancia, Africa, con un 6 por 100.

Los astilleros españoles debieron sacar partido a los estrechos lazos existentes –comerciales y culturales– entre España y las repúblicas latinoamericanas. En el caso de Cuba, el mercado más importante, España apeló a sus lazos históricos con la isla, haciendo caso omiso del decreto de embargo y la oposición de Estados Unidos. En el caso de Argentina, una buena parte de las exportaciones realizadas durante esta década se enmarcaron en el acuerdo hispano–argentino que preveía el pago de la deuda española en buques para la flota mercante argentina. Una parte importante de las exportaciones consistieron en buques pesqueros, habida cuenta de la necesidad de algunos países latinoamericanos de aumentar y renovar su flota y de la experiencia española en este campo.

Lo cierto es que, a la altura de 1967, Fairplay reconocía queEspaña era el principal oferente de nuevos buques en América latina.



En el decenio de 1970, sin embargo, los astilleros españoles compiten en mercados más desarrollados, donde el acceso es más difícil y las condiciones de competencia internacional son mucho más duras. Europa es ahora el destino fundamental de las exportaciones de buques españoles, absorbiendo el 45 por 100 de las mismas. El mercado americano ha quedado relegado a un cuarto lugar (12 por 100), sobrepasado por Africa, que ahora representa un 27 por 100 de las exportaciones, y por Asia, que absorbe el 15 por 100. Dentro de Europa, el Reino Unido se convirtió en el mercado más importante, lo que no era ajeno a los graves problemas de competitividad de los astilleros británicos. A distancia, le seguían Grecia y Finlandia. Dentro de Africa, Liberia, una de las principales banderas de conveniencia del mundo y un mercado muy abierto y competido, fue el mercado más importante. En Asia, Corea del Sur fue el destino más importante, seguida por algunos grandes exportadores de petróleo como Irak y Kuwait, con los que España tenía una buenas relaciones diplomáticas y comerciales (al igual que con casi todos los países del Norte de Africa).

2. Estructura industrial, pauta de especialización y sus implicaciones para la competitividad y las exportaciones


La industria española de construcción naval tenía en este periodo una estructura dual. Por una parte, existía un número reducido de grandes astilleros (Sociedad Española de Construcción Naval, Euskalduna, Unión Naval de Levante, Astilleros de Cádiz, ASTANO), especializados en la construcción de buques de gran tamaño y de tecnología relativamente simple y cuya demanda experimentó una fuerte expansión: petroleros y cargueros (graneles o carga general). En este segmento, que fue el protagonista principal de las exportaciones, al menos durante todo el decenio de 1960, la presencia del Estado era muy importante. Por otra, había un gran número de pequeños y medianos astilleros especializados en la construcción de buques pesqueros. Como se puede apreciar en el cuadro 2, petroleros y cargueros ,representaron más del 90 por 100 del tonelaje construido en España entre 1967 y 1979, aunque sólo un 31 por 100 del número. Los buques de pesca, por el contrario, representaron un 55 por 100 del número aunque sólo un 4 por 100 del tonelaje.




Como otros grandes constructores en este periodo, especialmente Japón y Suecia, España se especializó de forma creciente en la construcción de grandes buques petroleros, cuya demanda creció más rápidamente que la de otros tipos de buques tanto en el mercado nacional como en el internacional.

El tráfico de importación de crudo fue el que experimentó un mayor crecimiento en España en este periodo, vinculado al intenso y rápido desarrollo económico del país. La capacidad de refino se multiplicó en estos años, pasando de dos refinerías con un capacidad total de 1,15 millones de toneladas en 1950 a 9 refinerías con una capacidad de 40 millones de toneladas en 1971.

La mayor parte de las refinerías españolas se vincularon a grandes grupos petroleros internacionales, como la Continental Oil, con intereses en la refinería de Algeciras, o Gulf Oil, que controlaba el 38 por 100 del capital de la refinería de Somorrostro (Recordemos que en el Franquismo las multinacionales solo podían poseer como máximo el 50% del total de las acciones de una empresa). Gracias a su participación como accionistas, estos grupos consiguieron del Gobierno español el permiso para poder importar libremente una parte de sus necesidades de crudo. En contrapartida, se comprometieron a contratar una parte o toda la flota necesaria para ello con los astilleros españoles.

Lo cierto es que, si en la primera mitad de los años sesenta los buques petroleros representaban un 25 por 100 de la producción total (en TRB), en la segunda aumentaron hasta un 46 por 100. En los años setenta, los porcentajes eran de un 53 y de un 61 por 100 (véase gráfico 2).

En la primera mitad de los años setenta los astilleros españoles construyeron los petroleros más grandes del mundo, por detrás de los japoneses.

Hasta mediados de los años sesenta, la situación de exceso de capacidad en el sector permitió a los astilleros españoles ofertar plazos de construcción muy cortos, lo que en algunas coyunturas fue un factor decisivo para adjudicarse los contratos. A partir de entonces, por el contrario, se habla de la necesidad de incrementar la capacidad de producción de los astilleros españoles. Es en ese contexto, marcado además por la obsesión europea de competir en tamaño con los grandes astilleros japoneses, cuando se pone en marcha un proceso de concentración empresarial, impulsado desde el Estado.

La concentración empresarial no sólo significó un aumento del tamaño medio de las empresas, también aumentó el grado de oligopolio del sector, variables en ambos casos correlacionadas positivamente con otra característica de esta industria, la intensidad y rapidez de la transferencia de tecnología extranjera mediante licencias y contratos de asistencia técnica, un fenómeno protagonizado por las principales empresas.


3. Tecnología y costes


La transferencia de tecnología realizada a través de licencias y contratos de asistencia técnica permite a las empresas ponerse al día con rapidez, pero limita sus posibilidades de acceso a los mercados internacionales, debido a las cláusulas habituales en esos contratos.

No obstante, en lo que a la industria de construcción naval respecta, habría que precisar que las licencias, en concreto, se emplearon para la fabricación de motores marinos y otros componentes cuyo diseño y elaboración estaban formalizados y estandarizados. Sin embargo, no funcionaban para los procesos de diseño, ensamblaje y acabado del buque, donde la transferencia se realizó en muchos casos de manera informal, lo que significaba, en la práctica, que los astilleros españoles pudieron acceder sin restricciones al mercado internacional. 

De hecho, muchas empresas fabricantes de motores, maquinaria y otros componentes acabaron exportando esos bienes incorporados en los buques.

Un ejemplo de esto lo constituye la rápida difusión del principio de estandarización en el diseño y la construcción de buques en España, adoptado por los astilleros y también promovido desde el Estado, estandarización que concordaba plenamente con otro principio difundido entre los astilleros españoles en los años cincuenta, la organización científica del trabajo. De entre todos los astilleros  españoles, Euskalduna fue quizás el que antes apostó por la estandarización.

En 1968 la empresa afirmaba que había conseguido “la plena standarización en el trabajo de nuestros astilleros”. Ese mismo año ofertó cuatro tipos de buques standard (tres bulk-carriers y un frigorífico) que tuvieron, en particular el tipo Santa Fe, una gran aceptación en el mercado nacional e internacional. La fabricación de buques en serie permitió al astillero reducir costes y plazos de entrega y aumentar la productividad.

A la altura de 1973 se indica que España es un país competitivo, especialmente para ciertos tipos de buques estandarizados, a pesar del crecimiento de los costes salariales y de las materias primas y componentes. En este escenario de compromiso con la estandarización hay que enmarcar la génesis de una innovación destacable en el diseño de buques, el sistema FORAN de diseño integral por ordenador, realizado y patentado por la compañía española de ingeniería SENER. También se registraron progresos apreciables en la industria de fabricación de motores diesel marinos y de otros componentes para los buques, en todos los casos a partir de productos o prototipos inicialmente importados y fabricados mediante licencia.

Lo cierto es que, a mediados de los años sesenta no hay diferencias apreciables en la tecnología empleada (maquinaria y equipos) por los astilleros españoles respecto a sus competidores europeos. 

La mayor parte de la maquinaria y equipos empleados procede de los países especializados en su construcción. Autores de algunos estudios de aquella época destacaban que una de las ventajas comparativas de la industria naval española en ese momento radicaba en la peculiar combinación de una relativa abundancia de experiencia empresarial y mano de obra cualificada, con unos salarios sensiblemente más bajos (en comparación a los vigentes en Europa Occidental) y también una baja conflictividad laboral.

Por el contrario, otros países en vías de desarrollo (Grecia, Portugal, Corea del Sur, Brasil), que tenían un nivel salarial similar o inferior, carecían de la cualificación disponible en España. En cualquier caso, algunos de esos mismos estudios matizaban que la repercusión final de esos bajos salarios sobre los costes totales era limitada debido a una productividad más baja que la registrada en astilleros de países más desarrollados.

Durante el decenio de 1960, y según algunos informes, la ventaja basada en los bajos costes laborales fue erosionándose, debido al rápido crecimiento de los salarios, superior al de otros países y también más alto que el aumento de la productividad.

A principios de los años setenta, la estructura de costes de la industria de construcción naval española no difería demasiado de la media europea (véase cuadro 3).

A primera vista, no obstante, sorprende un tanto que los costes de personal sean los más elevados de todos los países incluidos en la muestra. Los autores del cuadro, una firma consultora de ingeniería naval, atribuye esa diferencia a una probable contabilización diferente de algunas partidas (en concreto, las cargas empresariales por seguridad social se incluirían en los astilleros europeos en gastos generales y no en personal, como en España), aunque reconocen que es una hipótesis no verificada.





4. El papel del Estado: reserva del mercado interior y dinero público en abundancia y a discreción


La política marítima aplicada durante el llamado Desarrollismo franquista no alteró en lo sustancial las líneas maestras dibujadas en la Ley de Protección y Renovación de la Flota Mercante de mayo de 1956, que reservaba el mercado interior de buques para los astilleros nacionales y a cambio concedía a los navieros crédito barato para compensarles por la obligación de construir en España.

Entre los países de la OCDE, sólo Japón y Turquía mantenían una protección tan elevada de su mercado interior. Fuera de este área, el país con una política más parecida a la de España fue Corea del Sur, que durante los años sesenta puso en práctica una política destinada a favorecer a los astilleros y, en particular, la exportación de buques, a costa de los intereses navieros.

El Arancel de 1960 es una buena muestra de esta política de apoyo a los astilleros.

Por un lado, en el caso muy improbable de que el armador obtuviera una licencia de importación, debería pagar un arancel medio del 20 por 100 sobre el valor del buque, el más alto de todos los países de la OCDE. Por el contrario, establecía una clasificación particular para la chapa de acero para embarcaciones, sobre la que se fijaba un arancel del 5 por 100 mientras que el establecido para el resto de productos de la industria siderúrgica sobrepasaba el 35 por 100.

También se estableció el permiso para importar libremente (sin pago de aranceles) algunos materiales destinados a la construcción de buques para la exportación, medida que inicialmente no se aplicó a los destinados al mercado interior. Se trataba por esta vía de reducir la desventaja que suponía la necesidad que tenía la industria naval española de importar una parte del acero, otras materias primas y componentes y sus consiguientes repercusiones negativas sobre su competitividad. En cualquier caso, los astilleros solicitaron una exención más amplia.

Enrique Sendagorta, director de la Sociedad Española de Construcción Naval y presidente de Construnaves, se quejó repetidamente en la segunda mitad de los años sesenta de una política arancelaria que gravaba la importación de materiales y componentes para la construcción naval (salvo una pequeña parte que se declaraba exenta del pago de aranceles) lo que repercutía gravemente sobre el precio final y la competitividad.

Lo cierto es que, a la altura de 1970, el precio del acero en España seguía siendo más elevado que en otros países competidores, como Japón. Además, existían problemas de suministro regular que obligaban a los astilleros españoles a tener stocks de acero equivalentes a dos meses de producción, frente a los cinco–diez días de trabajo de los astilleros japoneses.

Más importante todavía que la reserva del mercado interior fue la importante ayuda financiera prestada por el Estado a la industria de construcción naval, por varios motivos. En primer lugar, como los informes de la OCDE y muchos otros autores indicaban, en un sector con una situación de exceso de capacidad tan grande y condiciones de competencia internacional tan duras, la mayor parte de los astilleros recibían ayudas públicas.

Además, las condiciones de financiación, más que los precios ofrecidos, desempeñaban un papel clave en la adjudicación final de los contratos de construcción. En esta situación los astilleros españoles, al igual que sus competidores, se vieron obligados a financiar a corto y medio plazo a sus clientes, lo que les acarreó problemas de liquidez muy graves.

En el decenio de 1960 los astilleros españoles hubieron de endeudarse a largo plazo para mantener su nivel productivo, lo que permite explicar la participación cada vez más importante de la banca en el accionariado de los astilleros privados y la dependencia creciente de la financiación privilegiada concedida por el Estado.

En los años setenta, Fairplay apuntaba a la escasez de capital como uno de los problemas más importantes al que se enfrentaban los astilleros españoles para hacer frente a su cartera de pedidos.

Durante todo el franquismo la flota mercante y la construcción naval fueron dos de los sectores que más se beneficiaron de los circuitos de financiación privilegiada promovidos y regulados por el Estado, unos circuitos en los que la discrecionalidad de la Administración favorecía una estrategia de búsqueda de rentas por parte de los empresarios, a nivel individual o sectorial. Los circuitos de financiación intervenida canalizaron entre 1965 y 1975 un promedio de cuatro de cada diez pesetas de la financiación total al sector privado.

Petrolero.

En el caso de los astilleros, las ayudas fueron de varios tipos: subvenciones a fondo perdido, como las primas a la construcción, las desgravaciones fiscales y, más tarde, la Acción concertada; y créditos privilegiados, como los concedidos a la exportación de buques.

Las primas a la construcción tenían por objeto compensar las diferencias de costes entre los astilleros nacionales y los extranjeros. Hasta la Ley de 1956 se establecía una cantidad fija al año, de escasa cuantía. A partir de entonces, su importe se estableció de manera porcentual, en relación al valor del buque (9 por 100, si el equipo propulsor era nacional; 6 por 100 en caso contrario).

Desde 1959 los astilleros contaron con otra ayuda, la desgravación fiscal, concedida inicialmente a los buques exportados y desde 1966 también a los destinados al mercado interior, y que ascendía al 12 por 100 del valor del buque (una vez descontado el importe de la prima).

Este sistema de ayudas a los astilleros, al igual que el Crédito naval para los navieros, dio lugar a numerosas prácticas que, bordeando o infringiendo la legalidad, permitieron a las compañías navieras y los astilleros disponer, respectivamente, de más capital y más subsidios a la explotación que los establecidos por la ley.

Autores como Pastor, Alonso Herrera, Arias y García Fernández han afirmado –aunque sin probarlo– que una práctica habitual de astilleros y navieros fue hinchar artificialmente los precios del buque para, de esta manera, recibir unas ayudas más cuantiosas, algo que por otro lado era conocido e incluso facilitado por la propia Administración –la Subsecretaría de la Marina Mercante, en este caso, que era la encargada de fijar el valor del buque sobre el que se concedían los créditos y las ayudas– con el objeto de aumentar la cobertura del crédito otorgado a los navieros y las subvenciones directas dadas a los astilleros. No obstante, como Pastor reconoce, el examen de esta práctica “ofrece todo tipo de dificultades dado el secreto de este tipo de actuaciones y su evidente ilegalidad”. Para Arias, este fraude es “difícilmente demostrable”.

La documentación privada de los archivos empresariales permite arrojar algo de luz sobre estas prácticas. Aunque las referencias que poseo se refieren a la construcción de buques para el mercado interior, no hay ningún argumento que permita dudar de su aplicación para los buques destinados al mercado exterior. La Naviera Aznar, por ejemplo, firmó un contrato con Euskalduna en 1967 para la construcción del bulk-carrier Monte Zapola por un precio de 258,7 millones de pesetas, correspondiendo las primas y la desgravación fiscal al astillero. La valoración oficial del buque por la
Subsecretaría de la Marina Mercante ascendió a 379,7 millones de pesetas, un 46 por 100 más elevada que su precio real. Ello permitió que el astillero se embolsara en concepto de primas y desgravación 75,6 millones de pesetas, 24 millones más de lo que le hubiera correspondido aplicando el precio real, y que la Naviera obtuviera un crédito de 231,8 millones de pesetas, cuando el precio que tenía que pagar al astillero, descontadas primas y desgravaciones era de 207,2 millones de pesetas.

De Astilleros Euskalduna.

El caso del Monte Zapola no debió ser la excepción, sino la norma, aunque, por supuesto, los beneficios obtenidos dependieron de la diferencia entre la valoración oficial y el precio real de los buques. En 1969, Juliana Constructora Gijonesa indicaba a Naviera Aznar que

“Por la presente hacemos constar que el contrato válido para la construcción de un buque maderero de 6.400 T.P.M., construcción nº 193, es el firmado el 10 de Agosto de 1968, por un valor de 105.000.000,- Ptas., y que el firmado entre nuestras dos Sociedades con fecha 9 de Abril de 1969, tendrá únicamente efectos para crédito naval”.

Diferencias notables también se observan en los ferries construidos por Unión Naval de Levante para la Naviera Aznar, cuya contratación se efectuó en 1971. En el caso del Monte Granada, el valor atribuido por la Subsecretaría fue un 24 por 100 más alto que el real, lo que generó al astillero una subvención de 252,9 millones de pesetas en concepto de primas y desgravación, 38,5 millones más que lo que hubiera percibido sobre el precio real. La Naviera Aznar, por su parte, obtuvo un crédito de 1.138 millones de pesetas cuando el precio que tuvo que pagar al astillero fue de 1.125 millones. No obstante, en este caso, las diferencias entre la Naviera y el astillero surgidas por el considerable retraso de éste en la entrega de los dos ferries, dieron lugar a un litigio entre ambas, iniciado en 1974, que finalizó por un laudo arbitral en otoño de 1976. Ambas partes reconocían la existencia de dos contratos, uno oficial donde se consignaba un precio superior al real para conseguir mayores créditos, primas y desgravaciones fiscales, y otro real, que era el que fijaba la suma a pagar por la naviera al astillero.

Las diferencias entre el precio real y el precio oficial también se dieron en los buques construidos por otras Sociedades del grupo Aznar, como en los buques Ro/ro contratados por la Naviera de Exportación Agrícola con Astilleros y Construcciones de Vigo en 1975, aunque no fueron de tanta magnitud.

Así pues, los astilleros españoles fueron los receptores de una muy generosa cantidad de dinero público en concepto de primas a la construcción y desgravaciones fiscales. Pero eso no fue todo. Al igual que muchos otros países, España arbitró, desde 1960 en adelante, un sistema de crédito a la exportación, en el que participaba la banca pública y la banca privada, y con unos tipos de interés sustancialmente más bajos que los vigentes en el mercado. Se trataba, con este instrumento, de favorecer la salida al exterior de los astilleros españoles, permitiéndoles ofrecer unas condiciones de financiación a los compradores al menos similares a las que otorgaban los astilleros de otros países competidores.

Durante los años sesenta, la mayor parte del crédito a la exportación de buques fue concedido por el Estado a través del Banco de Crédito Industrial. Entre 1970 y 1975, por el contrario, la banca privada absorbió la mayor parte del crédito a la exportación. A partir de 1976 y cuando la banca inicia la retirada del sector, la mayor parte del crédito es nuevamente proporcionado por el Estado (Gráfico3).


El último capítulo de las ayudas públicas al sector fue el programa de Acción Concertada en el sector naval, aprobado en 1967, que ofrecía ayudas fiscales y crediticias de hasta 4.000 millones de pesetas en el cuatrienio de 1968 a 1971. El objetivo básico del Ministerio de Industria era promover la concentración de los astilleros españoles, con el objeto de racionalizar la capacidad productiva, aprovechar economías de escala y aumentar la competitividad. Pero además hubo otras causas más concretas: por un lado, los graves problemas financieros de los astilleros y de sus principales accionistas y acreedores, el Estado en el caso de Astilleros de Cádiz y los Bancos Urquijo e Hispano Americano en el de la Sociedad Española de Construcción Naval y Euskalduna; por otro, la situación, bien conocida por el propio Ministro de Industria, Gregorio López Bravo, de notorio exceso de capacidad en el sector, a la que no había sido ajena la política llevada a cabo por el INI en los años cincuenta64.

El resultado más visible de la Acción Concertada, aunque no el único, fue la creación de Astilleros Españoles, S.A., en 1969. La nueva empresa fusionaba tres sociedades, una pública, los Astilleros de Cádiz, y dos privadas, la Sociedad Española de Construcción Naval y la Compañía Euskalduna de Construcción y Reparación de Buques.

El objetivo general del Ministerio de Industria con el programa de Acción Concertada en el sector, era la promoción de fusiones.

AESA se constituyó en diciembre de 1969. No obstante, las tres sociedades constituyentes, Astilleros de Cádiz, la Naval y Euskalduna, habían llegado a un acuerdo preparatorio de la operación el 14 de junio de ese mismo año que fue ratificado por el Consejo de Ministros dos semanas más tarde. Según ese acuerdo, que sólo se cumpliría si el Ministerio de Hacienda aprobaba las exenciones fiscales previstas en la legislación de la Acción Concertada, la nueva empresa se constituiría con un capital de 2.850,6 millones de pesetas, repartidas al 50 por 100 entre el INI, propietario de Astilleros de Cádiz, y los astilleros privados (la Naval tendría un 31,77 por 100 y Euskalduna un 18,23 por 100)65.

El programa de Acción Concertada en los astilleros se incluía dentro de las partidas asignadas al Crédito Naval y representó una parte muy importante de éste en los años setenta: entre 1970 y 1976, cerca de una quinta parte del total.

Desde mediados de los años sesenta los navieros españoles se quejaron repetidamente de que, en contraste con su tendencia a retirarse de la financiación directa del sector, el Estado aumentó las partidas del Crédito oficial concedidas a los astilleros, directamente o bien a través del Crédito a la exportación, cuya gestión estaba en manos del Banco Exterior de España. En el gráfico 4 se compara el Crédito naval con el Crédito oficial concedido a la exportación de buques (sin incluir el crédito a la exportación otorgado por la Banca privada) entre 1964 y 1978. En el conjunto del periodo ambas partidas absorbieron cantidades similares, 158.000 millones de pesetas el crédito naval frente a 148.000 el crédito oficial a la exportación, aunque las cantidades asignadas a éste último fueron muy superiores en los años de 1968-1969, 1975-1976 y 1978. Adviértase además que dentro del Crédito Naval se consignaba el crédito a los astilleros, el normal y el concedido a través de la Acción Concertada, como ya hemos indicado.

Por lo tanto, sí parece correcto señalar que, al menos desde 1968 en adelante, el Crédito oficial favoreció mucho más a los astilleros, y en particular, a su actividad exportadora, que a la flota mercante nacional.


Algunas conclusiones provisionales


Salvo en el apartado primero, dedicado a los mercados exteriores, la investigación realizada hasta ahora es más sugerente que concluyente.

Dicho de un modo más claro, queda por realizar mucho trabajo de investigación que aporte más evidencia empírica sobre los factores de competitividad de los astilleros españoles en el periodo del desarrollismo franquista.

En cualquier caso, las hipótesis que se desprenden de esta primera aproximación, basada en una comparación internacional y en fuentes de diverso tipo y origen, apuntan sobre todo a los costes financieros y al régimen de ayudas públicas más que a otros factores como los salarios y los costes laborales. 

Algunos de los datos manejados arrojan dudas más que razonables sobre la fiabilidad de los precios de venta y las valoraciones de los buques, valores que, de una u otra manera, se emplean en la confección del indicador de las ventajas comparativas reveladas.

En otros casos, operaciones de venta de buques se inscribían dentro de acuerdos más amplios que regulaban el pago de deuda del Estado, ayudas financieras a terceros países o, simplemente, contrapartidas que grupos petroleros extranjeros se veían obligados a ofrecer a cambio de poder invertir en la expansiva industria de refino de petróleo española en los años sesenta.

En cualquier caso, lo cierto es que, al menos en cuanto a sus resultados aparentes, la industria de construcción naval dio abundantes satisfacciones a los Gobiernos de la época del llamado Desarrollismo franquista. No estaría de más recordar, en todo caso, tal y como hacía Fairplay, que

“the important point is not the 'glory' of coming high in any league table, but whether the economic results in terms of a return on capital invested, both private and public, are also encouraging”.

 Los beneficios del desarrollo de este sector fueron varios, a pesar de las bajas –o nulas– tasas de beneficio: aumento del empleo, efecto multiplicador sobre la industria auxiliar, obtención de divisas, e incluso negocio para los bancos. 

No obstante, el coste de oportunidad de una política marítima que privilegió los intereses de los astilleros frente a los de la marina mercante, fue elevado. Aunque esta cuestión no se analiza expresamente en este trabajo, al menos hay que recordar que el sector naviero español no pudo acceder al mercado internacional de buques (nuevos y de segunda mano), disponiendo por tanto de una oferta más restringida (en cantidades y tipos) y a un precio más caro, además de tener una posición negociadora más débil con una industria muy concentrada y oligopolizada, todo lo cual repercutió negativamente sobre su competitividad internacional. Casi todos los autores contemporáneos coincidían en este diagnóstico y algunos, como Campos Nordmann, plantearon expresamente que la exportación de buques generaba una renta menor que su dedicación al mercado nacional y que la prioridad de la política marítima debía ser el fomento de la flota mercante.

¿A qué se debió, entonces, que todos los gobiernos de la época siguieran una política distinta?

Algunos, como Sancho Llerandi, sostuvieron que ello se debía a los fuertes intereses que tanto el Estado como la mayor parte de la banca privada tenían en la industria de construcción naval, mucho más importantes que los que también tenían en el transporte marítimo. Buesa y Pires han defendido y verificado un argumento similar: aquellas industrias con una estructura de oligopolio y en la que el Estado estaba presente como accionista disfrutaron de suficiente capacidad de presión sobre el Gobierno.

Para la industria de construcción naval, esta situación se mantuvo durante el periodo siguiente, marcado por la crisis económica y la reconversión industrial. Los resultados de esas políticas de subvención todavía son visibles hoy en día.

J.M. Valdaliso.

En 2015 España alcanzó el puesto número 16 de los países con mayor contratación de buques del mundo, el 6º puesto europeo en número de contrataciones, el 1º de Europa en buques pesqueros y el 3º europeo en buques offshore (de apoyo a las plataformas y pozos petrolíferos).

Esto significa que si durante el franquismo se logró el cuarto puesto mundial en construcción de grandes buques y petroleros ahora nuestro lúdica dedicación al politiqueo nos ha convertido en el 16º productor de pesqueros.

 

 Talgo y la Red Nacional de Ferrocarriles.



Talgo. Abreviatura de: Tren Articulado Ligero Goicoechea Oriol. Tren articulado ligero compuesto por remolques de poca longitud apoyados sobre un juego de dos ruedas común a dos remolques consecutivos; el bogie y el eje montado están sustituidos por ruedas independientes.
Definición de “Talgo”, tal y como aparece en el Diccionario del tren, de Mario León. Edición de 1999.

Pocas veces una palabra relacionada con la tecnología puede resultar más evocadora. Si he decidido comenzar este recuerdo escrito sobre el inventor del más célebre de los ferrocarriles españoles con una aparentemente aséptica definición de diccionario, ha sido porque en ella se contiene todo lo que el Talgo ha sido y es. 
Es una palabra que todos los españoles conocen y que resuena solemnemente en medio mundo. La abreviatura, como bien digo, contiene en sí misma el concepto técnico que se encuentra detrás de la invención de Goicoechea y, también, la historia del artilugio, por lo que pocas veces un acrónimo puede mostrar más información con tan pocas letras.

En los instantes en que me encuentro redactando estas letras me encuentro a bordo de un Alvia entre Bilbao y Valladolid, ¿acaso puede haber mejor escenario para recordar a uno de los revolucionarios del mundo del tren como fue Alejandro Goicoechea?

El Talgo I.

La esencia de los Talgo


Los trenes Talgo, con sus característicos coches más cortos y bajos que los usuales, han recorrido las vías españolas y de otros países de todo el mundo durante décadas con gran éxito. ¿A qué se debe que hayan llegado a lo más alto?

Esta criatura mecánica ideada por Alejandro Goicoechea y financiada en sus primeros tiempos por José Luis Oriol Urigüen, vino a dar vida con los años a una empresa que todavía hoy cosecha reconocimiento internacional: Patentes Talgo. La empresa se fundó en 1942 para llevar al mercado el tren diseñado por Goicoechea, aunque realmente no lograron comercializar ningún ferrocarril de forma más o menos continuada hasta llegados los años cincuenta. Todo el tiempo hasta llegar ese despegue fue dedicado a la investigación y el desarrollo de prototipos, cada vez más perfeccionados. Desde entonces Patentes Talgo ha diseñado y fabricado multitud de variantes, o ramas Talgo, de su sistema ferroviario, cada vez más sofisticadas y que has ido mucho más allá de lo inicialmente pensado por Goicoechea. He ahí, por ejemplo, el célebre Talgo Pendular, que tanto se adelantó a su tiempo y tantos trenes que han recorrido las vías más allá de nuestras fronteras, llegando incluso a los Estados Unidos.

La apuesta de Goicoechea fue arriesgada y, de no haber contado con la financiación adecuadaOriol era un conocido político cercano a las posiciones de corte tradicionalista. Goicoechea, por otro lado, mostró igualmente su apoyo al bando sublevado en la Guerra Civil, lo que originó cierto asunto que se ha venido conociendo como "la Traición de Goicoechea", pero que más bien puede decirse que obedeció a una lógica de guerra y de posiciones políticas a la vez tan obvia como triste en su desarrollo, tanto que realmente no creo que a nadie le extrañara mucho cómo se desarrolló el asunto que, más adelante, comentaré con brevedad.

El apoyo continuo del arquitecto, industrial y político José Luis de Oriol y Urigüen fue vital para llevar a buen puerto aquella osada empresa. Oriol, fundador de lo que hoy es Iberdrola, apostó desde el principio por la comercialización de los ingenios de Goicoechea. Por otra parte,

La política tenía su importancia, no es un ingrediente sin valor en el desarrollo del Talgo.

El Talgo es genial porque se diferencia de sus predecesores de forma radical. Fue el 21 de agosto del año 1941 cuando puso en práctica por primera vez con éxito Goicoechea su novísimo sistema de guiado para los ejes en un tren experimental. Las diversas ramas Talgo que se han diseñado y construido desde entonces comparten la misma base teórica.

El sistema de rodadura de los Talgo, a pesar del problema de no poderse acoplar y desacoplar más que en taller, se aparta del modelo clásico de los dos ejes colocados en cada extremo de un vagón formando los conocidos bogies o bojes. ¿Y por qué no hacerlo como siempre? La razón de la innovación de Talgo se encuentra en las ventajas que este nuevo sistema ofrece. Así, se mejora la seguridad, la comodidad de los pasajeros, se reducen los tiempos de recorrido y los costes de mantenimiento caen comparados con el sistema clásico de bojes.

Los coches Talgo son cortos y más bajos de lo habitual, sus ejes se localizan cada dos coches, siendo compartidos. Están unidos por medio de una ingeniosa trama de barras en disposición triangular que permite, al entrar en una curva, aumentar la estabilidad del conjunto y reduce enormemente el ataque de las ruedas en las vías.

El original sistema de Goicoechea, además, hace que los trenes puedan ser más ligeros, al no tener que arrastrar un pesado conjunto de bojes lo que, unido al uso del aluminio como material en la construcción de los coches, hace que el consumo a la hora de mover el tren sea menor.



Alejandro Goicoechea


La mente detrás del Talgo vivió en una de las más difíciles, pero a la vez apasionantes, épocas en la historia de España. Y, como bien he comentado antes, posiblemente su orientación hacia posturas políticas que, con el tiempo, se convirtieron en las que regirían los destinos del país ha hecho que su figura haya caído en cierto olvido actualmente, algo que me parece totalmente fuera de lugar a la hora de valorar su inmensa aportación a la tecnología ferroviaria.

Alejandro Goicoechea Omar nació en la vizcaína Elorrio en 1895, siendo hijo del farmacéutico del pueblo. Pronto descubrió dos de las pasiones que alimentaron sus desvelos a lo largo de toda su vida. Por una parte lo militar, por otra la ingeniería. ¿Acaso podría haber encontrado mejor escuela que la de Ingenieros del Ejército a la que ingresó siendo muy joven? Sirvió con el grado de capitán en Marruecos y, llegada la década de los veinte del siglo pasado logró un cargo civil, a saber, el importante puesto de la jefatura de materiales y tracción del ferrocarril minero Bilbao-La Robla, esa infraestructura a la que he dedicado ya espacio en esta misma sección hace tiempo y que parece haber atraído grandes mentes de la ingeniería por doquier a lo largo de su historia. Alejandro ocupó ese cargo hasta el año 1936 y, a lo largo de todos aquellos años no se limitó a optimizar los recursos de la línea ni a hacer números en una oficina.

Desarrolló nuevas técnicas de soldadura que ya se empleaban en Europa y, gracias a su ingenio, logró construir en 1926 el primer vagón sin remaches de ningún tipo, pues todas las piezas en él se encontraban soldadas. El nuevo modelo de vagón fue exitoso y, con él, logró una patente.

Fue a partir de sus experimentos con el viejo tren de La Robla cuando en su mente surgió la idea de crear novísimos ferrocarriles para pasajeros que fueran mucho más seguros que los de la época, vehículos con un centro de gravedad muy bajo que fuera prácticamente imposible que descarrilaran, además de ser rápidos en vías convencionales. Nació así su diseño de lo que, con el tiempo, se convirtió en el Talgo.

Ah, pero, como en tantas ocasiones, la Guerra Civil se encargó de cambiar todos sus planes. De repente, a principios de 1937, se encontró incorporado al ejército vasco con el grado de capitán de ingenieros. Aquí hay ya algo que al lector le sonará raro. Era conocida la inclinación política de Goicoechea hacia posturas cercanas a las de las tropas de Franco y, a pesar de ello, ¿es nombrado capitán de ingeniero en el ejército vasco? Algo no cuadraba, como bien pudo verse poco después.

Después de la guerra el ingeniero y militar decidió ampliar sus experimentos para llevar a cabo su idea de un tren moderno, rápido y seguro pero, claro está, no había dinero para sueños de ese tipo.


En 1941, con apoyo militar, llevó a cabo su experimento inicial con un prototipo de tren de aluminio en la línea Madrid-Leganés. Un año más tarde uno de sus modelos voló a más de 100 kilómetros por hora entre Madrid y Guadalajara, pero a pesar del éxito no pudo continuar más allá porque el gobierno no podía financiar más experiencias. Realmente, incluso con los resultados de las pruebas delante, no logró tampoco la aprobación de los ingenieros, ni nacionales ni tampoco de otros países.

La ayuda de Oriol llegó en el momento más oportuno y, con ella, nació el Talgo, una palabra que desde los años cuarenta resuena en la mente de los españoles como sinónimo de ferrocarril rápido y moderno. El 28 de octubre de 1942 se constituyó Patentes Talgo y, con la tecnología original perfeccionada, llegó una fecha clave. El 2 de marzo de 1950, con la presencia de Franco y diversos ministros, partió oficialmente el primer Talgo desde Madrid hacia Valladolid. Ese mismo año, el 14 de julio, se abrió la línea de Talgo entre Madrid e Irún. Alejandro Goicoechea pudo ver cómo sus diseños conquistaban el mundo y eran apreciados en todas partes. Falleció en 1984, habiendo llegado a la hora de su retiro al grado de teniente coronel.



El caso del Cinturón de Hierro de Bilbao.


Bien, es hora de comentar de forma somera ese punto en la Guerra Civil que he dejado colgado, a propósito, hace unas cuantas líneas. Recordemos, tenemos a Alejandro Goicoechea como capitán de ingenieros del ejército vasco y las tropas sublevadas acechan Bilbao para tomarlo. ¿Qué se podía hacer? La idea del gobierno vasco para aguantar durante la guerra mientras la República vencía, o al menos eso era lo que se tenían en mente, era la de crear un muro inexpugnable capaz de defender Bilbao de cualquier ataque exterior, manteniendo la ciudad abierta sólo al mar.

Lo que se conoció como Cinturón de Hierro, tal y como lo llamaron los Nacionales, nació en octubre de 1936 con la creación del Negociado de Fortificaciones. Para la creación de las defensas fortificadas de Bilbao se llamó a Goicoechea. Era una elección muy acertada desde el punto de vista técnico pero desastrosa desde el punto de vista político.

A nadie extrañará que, cuando las obras de las fortificaciones de Bilbao se encontraban casi a la mitad de su desarrollo, tanto Goicoechea como el otro ingeniero al mando, Pablo Murga, decidieran un cambio de “estrategia” unilateralmente.

El futuro creador del Talgo pasó, sin que nadie se percatara de ello hasta que fue demasiado tarde, al otro lado de las líneas de combate, donde ofreció un completo informe de la situación de los nidos de ametralladora, los parapetos y demás estructuras defensivas de las defensas vascas que él mismo había diseñado.

Eso convirtió al Cinturón de Hierro en algo completamente inútil que fue sobrepasado por las tropas sublevadas con gran facilidad. En realidad, nunca en la historia una fortificación de ese tipo ha podido aguantar un ataque continuado de un ejército bien pertrechado y, en el caso vasco, su importancia real en la caída de Bilbao es muy limitada pues, incluso sin la ayuda de Goicoechea, esa caída estaba prácticamente asegurada dadas las limitadas características del propio sistema defensivo.


 

 El Instituto Nacional de Industria INI.









 

 

Franco y el nacimiento de las Centrales Nucleares en España.


La idea surgió en 1948 para solucionar los problemás energéticos que padecía España.

I. viana / madrid

El reactor nuclear camino de la central nuclear de zorita, en 1968


Mayo de 1957. «el gobierno español acometerá sin vacilaciones, y en un porvenir muy próximo, el establecimiento de centrales nucleares», dijo el ministro de industria de franco, joaquín planell, durante las primeras «jornadas nucleares» celebradas en españa. Aquella declaración, que no era sino el anuncio de una idea que se venía fraguando en el régimen franquista desde una década antes, tenía como objetivo solucionar los problemas energéticos que padecía españa, «complementando paulatinamente la producción de (las centrales) hidráulicas y térmicas de tipo convencional».

En 1948, navascués presentó un informe al csic para que se investigara la energía nuclear

La idea partió concretamente del científico josé maría otero de navascués, que en 1948 presentó un informe al centro superior de investigaciones científicas (csic) aconsejando que se iniciaran las investigaciones sobre la energía nuclear. Como consecuencia de ello, se creó ese año en españa una comisión de estudios. Franco y su gobierno, más allá de su uso militar, tuvieron «la previsión de comprender el enorme potencial del empleo pacífico de la energía nuclear y lo que esto podía representar en la resolución de los problemas energéticos de nuestro país», como recordaría años más tarde el propio navascués en el diario «arriba».

Se había plantado la primera semilla para la construcción de centrales nucleares en españa, que comenzaría en 1965 con la de zorita (en servicio desde 1968) y continuaría después con otras nueve, de las cuales, actualmente, solo funcionan siete: garoña (en servicio desde 1971), almaraz i (1981), ascó i (1983), almaraz ii (1983), cofrentes (1984), ascó ii (1985), valdellós (1987) y trillo (1988). Las mismas cuya seguridad está siendo puesta en duda hoy a raíz de la fuga radiactiva de fukushima, tras el terremoto y posterior tsunami que azotó japón la semana pasada: «el debate siempre está vigente en el caso de la utilización de la energía nuclear y ahora es más necesario», declaró la actual ministra de economía, elena salgado.

Energía nuclear: entre la guerra y la paz


Hasta llegar aquí, el camino no fue fácil. Durante muchos años, la energía nuclear estuvo asociada a la destrucción de hiroshima y nagasaki y a los programas armamentísticos de las principales potencias. Aquel fue su pecado original y su maldición. Aún así –o quizás movido por este trasfondo militar–, franco creaba en 1951 la junta de energía nuclear (jen), encargada de investigar y asesorar al gobierno en todo lo relacionado con la energía nuclear, además de ser responsable de la seguridad, la protección radiológica y la formación del personal que trabajaría en este campo.
El año clave es 1953, cuando eisenhower pronunció su discurso «átomos para la paz»

Pero, sin duda, la fecha clave en este proceso fue el 8 de diciembre de 1953: el día en el que eisenhower pronunciaba su ya histórico discurso «átomos para la paz», crucial en el nuevo enfoque internacional sobre los usos pacíficos de la energía atómica, para, como dijo el presidente de estados unidos, «ayudar a solucionar el espantoso dilema atómico, a dedicarse en cuerpo y alma a encontrar el camino por el cual la milagrosa inventiva humana no sea dedicada a su muerte, si no consagrada a su vida». Y poco después desclasificaba gran parte de la información científica y tecnología que, hasta entonces, había sido solo de uso militar, firmando además, en 1955, un acuerdo de cooperación nuclear con españa, en virtud del cual el gobierno de franco recibiría su primer reactor, que formaría parte de la central de zorita, así como uranio enriquecido imprescindible para el funcionamiento de la planta.

España no iba a perder el tiempo en algo que se había convertido ya en una posibilidad real e inmediata y, en 1958, se conseguía desintegrar por primera vez un átomo. «y todo a pocos metros de la puerta del sol: en el reactor atómico experimental de la moncloa», contaba el diario «informaciones», que calificó este fenómeno como «la culminación de la estrecha colaboración existente entre la junta de energía nuclear y la general electric company, y el programa “átomos para la paz”».


Zorita, la primera central


España inauguró su primera central nuclear en plena época del desarrollismo franquista. La central de josé cabrera, ubicada en zorita (guadalajara) comenzó a funcionar en 1968, 14 años más tarde de que lo hiciera la primera central del planeta, en obnisnks (rusia): «aquí está la mayor bomba de circulación, en el mundo, de todas las centrales nucleares hoy en funcionamiento», «una central en plenas condiciones de eficiencia y seguridad», donde «los técnicos y empleados viven con sus familiares, en un confortable poblado y una hermosa residencia, a pocos centenares de metros», contaba abc el día de la inauguración, en la que el ministro de industria, gregorio lópez bravo, junto al caudillo, informaba del avanzado estado de construcción de otras dos centrales, la de santa maría de la garoña (burgos) y la de valedllós (tarragona).


En 1975, españa ya era en la séptima potencia nuclear del mundo


Franco pronto tuvo que intercalar la inauguración de centrales eléctricas con las de presas y centrales térmicas, con el objetivo de solventar la cada vez más creciente demanda de electricidad en el país. En 1975, españa ya era en la séptima potencia nuclear del mundo, solo por detrás de estados unidos, reino unido, japón, alemania federal, unión soviética y francia, al mismo tiempo que comenzaban las primeras protestas de movimientos antinucleares, que aludían, por ejemplo, que era muy peligrosa, muy cara y muy contaminante.

Las mismas protestas que se encendieron tras la catástrofe de chernóbil, en 1986, después del accidente en la central de vandellós I, en octubre de 1989, o estos días tras la explosión y las fugas en la central de fukushima, en japón. «¿son las centrales nucleares un peligro, como se afirma a veces?, O bien, ¿es un estado de psicosis colectiva por falta de una información adecuada?».
Claramente es una energía necesaria durante el periodo de "transición" hasta el desarrollo de las nuevas fuentes de energía limpia de Fusión. Actualmente los reactores de Fusión se encuentran en fase expermental.

Durante 20 años España tuvo la capacidad técnica de fabricar un arma nuclear gracias a los planes secretos que el Estado español impulsó a espaldas de Estados Unidos. Durante dos décadas nuestro país estuvo investigando en la bomba atómica. Hoy, cuando se cumple más de medio siglo de la creación de la Junta de Energía Nuclear (JEN) y 100 años del descubrimiento de la radiactividad, sorprende lo cerca que estuvo España de ser una potencia nuclear.




- Auxilio Social.


- La Red Nacional de Silos (Ver en el fondo de La Revolución Agraria).


- El Instituto Nacional de Colonización (Ver en el fondo de La Revolución Agraria).

 

 

El Plan General de Repoblación Forestal de España (1939).


Dado un vistazo que hubiéramos necesitado fuera más amplio al Plan General de Obras Públicas 1938(Obras Hidráulicas),y habiéndonos detenido un poco en los aspectos forestales del mismo, que no eran escasos ni secundarios, y recordando cuánto se echaba de menos en el mismo un Plan General de Repoblación Forestal, aun guardando las distancias, ahora nos toca hacer un resumen amplio de este último. 


Frente al de Obras Públicas, que estaba impreso con caracteres de imprenta, aunque suene a pleonasmo, pues así era, encuadernado en tela, y con más de 500 páginas, éste de Repoblación Forestal está encuadernado en piel, pero mecanografiado, o copia mecanográfica, de 664 folios numerados. 

Se dice elaborado por una “Comisión del Plan General de Repoblación Forestal”, y va firmado por sus autores los Ingenieros de Montes D. Joaquín Ximénez de Embún y D. Luis Ceballos y Fernández de Córdoba, éste último Catedrático de Botánica de la entonces Escuela Especial de Ingenieros de Montes, y natural como su hermano Gonzalo, un gran entomólogo, de San Lorenzo de El Escorial, sitio donde estuvo emplazada la citada Escuela después de su creación en 1848 en San Martín de Valdeiglesias por el ilustrado militar D . Bernardo de la Torre y Rojas. 


Encomendado dicho Plan el 23 de junio de 1938, pidiéndoles estuviera terminado antes de finalizar dicho año, lo estuvo en enero de 1939, advirtiendo sus autores de la dificultad para realizarlo, así como de la necesidad de posibles apéndices posteriores, pues sólo se ocupaban de las regiones peninsulares. 


Se amparaban en el conocimiento general de los españoles del grado de deforestación de casi toda España, por lo que era un antiguo clamor la necesidad y “la preocupación de ver realizada una intensa labor de repoblación forestal”.

Por supuesto que no aspiraban a cubrir toda España, pero sí a llevar a cabo una acción enérgica que cambiara favorablemente la faz de la Nación. 

Naturalmente conocedores de la lentitud del proceso repoblador se proponían, como más adelante ampliaremos, a actuar sobre 6.000.000 de hectáreas durante 100 años. La verdad es que tan amplio propósito se cumplió, pues desde 1940 en que se empezó a actuar en la práctica (el Patrimonio Forestal del Estado fue creado en 1935 por el Ministro de Hacienda de la CEDA e ilustre hacendista D. José Larraz, de derechas por tanto, pero apenas pudo actuar, ya que en febrero de 1936 irrumpió en la política española el llamado Frente Popular, y poco después empezaría la Guerra “incivil”), y se cumplió porque se repoblaron más de 5.000.000 hasta el año 2006 en 66 años(1940-2006).

Más adelante daremos más detalles. Por eso el VI Congreso Forestal Mundial de la FAO se celebró en España, Madrid, como premio y reconocimiento. En él fuimos designado Oficial de Prensa del mismo y lo vivimos intensamente, por tanto. Se confirmó que en esos 26 años (1940-1966) se habían repoblado más de 1.500.000 Has. la cuarta parte de los 6.000.000 previstos en 100 años

Se habló entonces de haber conquistado la “cinta azul” de la repoblación forestal mundial. Lo que recientemente sólo ha sido superado por el gigante de China. 


El contenido de este Plan General era el siguiente : 

Primera parte.
-Nociones básicas de Fisiografía de España. Noticias estadísticas respecto a los montes altos que todavía existen en España. Régimen de propiedad y aprovechamiento de los montes. Necesidades forestales de España: -desde un punto de vista meramente económico-desde un punto de vista hidrológicoforestal. 


Segunda parte.
-El Propósito y sus dificultades. Estudio regional de las principales dificultades. Otros antecedentes necesarios para formular un Plan de repoblaciones. De la necesidad de algunas subvenciones a particulares. 

Tercera parte.
-El Plan. Características regionales de la repoblación forestal. Relación de proyectos de repoblación estudiados, ya se hallen o no, en ejecución. Consideraciones relativas a la importancia de las subvenciones, a la mejora de pastizales y al seguro de incendios de los montes.Directrices generales del Plan.Organización de la propiedad y de los Servicios Forestales. Distribución por regiones y cuencas hidrográficas de las superficies que es preciso repoblar. Distribución de los trabajos de repoblación en períodos,y según su régimen de propiedad. Consideraciones relativas al Presupuesto de repoblaciones. Conclusiones. 


Se disculpaban de los logros del trabajo así : 

“Estamos bien lejos de quedar satisfechos del resultado y teniendo que fundar nuestras previsiones, sobre una base de tan escasa solidez, era natural que no pudiéramos concretar de un modo completo, ni el propósito, ni el plazo que debía desenvolverlo. Por lo que el presente estudio, sabemos que no es un Plan, sino a lo sumo un avance para la confección de un Plan, pero no obstante, creemos que ha de ser útil". 


A pesar de sus prevenciones y de su modestia, sólo por el avance y el impulso que el profesor Ceballos dio a su manera de enfocar las técnicas de repoblación, estudiando primero las etapas de degradación de los montes y después imaginar que para volverlos a crear era necesario pasar por las mismas etapas, aun a coste de muchos años, la cosa mereció la pena. 


Pero de ello vamos a ocuparnos un poco más. 


La intuición creadora y fundamental del Prof. Ceballos. 


Después de estudiar concienzudamente las fases de la regresión de numerosos tipos de montes españoles, especialmente en sus aspectos botánicos que él conocía bien como especialista en su cátedra, el Prof. Ceballos llegó a establecer las siguientes fases de regresión a partir del óptimo : 

I.-Óptimo .Bosque denso.
II.-Bosque aclarado con abundante intervención de arbustos. Sotobosque con numerosas planta leguminosas. 

III.-Invasión de matorral heliófilo. ETAPA DE LOS PINARES. Invasión de matorral colonizador a base ericáceas o cistáceas. 

IV.-Matorral en avanzado estado de degradación. Frecuencia de plantas espinosas. Predominio de labiadas. 

V.-Asociaciones herbáceas del último estado de regresión. Seudo-etapas de gramíneas. 

VI.-Desierto. 


Pues así pero al revés había que hacer para llegar a reconstituir completamente un monte hacia su óptimo. Destacamos especialmente la llamada “Etapa de los pinares”,que zanja definitivamente por qué se hicieron las repoblaciones con tales especies más frugales y resistentes. 


Y la realidad es que bien recientemente, por ejemplo, diversos estudios realizados por varios científicos internacionales coordinados por el prof. Carrión de la Universidad de Murcia, han concluído -ya lo sabíamos -que bosques considerados como secundarios durante muchos años, como los pinares, son completamente naturales. 

De aquí el acierto del Prof. Ceballos y la Administración Forestal española, durante estos más de sesenta años(1940-2006). Justo es, pues, que resumamos tales logros, sobre la base del Informe 2010,"Situación de los bosques y del sector forestal en España”, de 300 páginas, presentado en la Universidad Internacional Menéndez Pelayo, Santander, en agosto de 2011, por la Sociedad de Ciencias Forestales, que preside el Ingeniero de Montes Gregorio Montero González. 


Un Plan que se llevó puntualmente a cabo. 


En efecto, según tal Informe, desde 1940 al 2006 se han repoblado en España más de 5 millones de Has., lo que supone actuaciones en un 17,7% de la superficie forestal española cifrada en el III Inventario Forestal Nacional. 


Si a esta superficie se le añaden las repobladas por la iniciativa privada, estimadas en 1 millón de Has. se obtiene una cifra global de 6 millones de Has


En definitiva, se estima “que la intensa política de repoblación forestal española ha logrado repoblar 5,4 millones de Has. en 70 años(el 81% de iniciativa pública),además de otras 600.000 Has. en terrenos quemados o con marras(fallos)”


Por lo tanto, el Plan General de Repoblación Forestal de 1939 “puede darse por ampliamente superado”. Así "se ha llegado en 70 años a una superficie arbolada de 18,3 millones de Has.,7 millones de Has. por encima del objetivo nacional a cien años”. 

”Es resultado del éxito de las políticas emprendidas por Administraciones de muy diferente signo político y del abandono del Sistema Agrario Tradicional(por la Pac),un cambio que los autores del Plan no podían llegar a sospechar”. 




Bibliografía sumaria: 


1.-Plan General de Obras Públicas. Alfonso Peña Boeuf. Santander,1938.500 pág.
2.-Plan para la Repoblación Forestal de España. Joaquín Ximénez de Embún y Luis Ceballos .Soria, enero 1939.Original mecanografiado.660 folios.
3.-Síntesis de los aspectos de la vegetación de los montes españoles. Luis Ceballos y Fernández de Córdoba. Revistas EUCLIDES 1945 e INTERSYLVA.
4.-Tratado del Medio Natural. Tomo IV. Universidad Politécnica de Madrid.1981.
5.-Situación de los bosques y del sector forestal en España. Informe 2010.Sociedad Española de Ciencias Forestales.300 páginas. Madrid 2011.

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